domingo, 10 de mayo de 2026

Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (III)

La Iglesia se opuso a la esclavitud y la eliminó en Europa. Los papas se opusieron a ella. Porque la consideraban un pecado. La Iglesia no dejó de condenar la esclavitud; el problema fue que pocos mandatarios hicieron caso. Oponerse a la esclavitud les costó muy caro a los jesuitas hispanoamericanos.

Los jesuitas crearon una gran civilización india en el Paraguay que fue borrada de la faz de la tierra por los ejércitos hispanoportugueses. Es una de las más extraordinarias omisiones de la historia americana. ¿Cómo es posible que este episodio se haya eliminado de todas las historias clásicas de America?

El alabado Bartolomé de las Casas (1474-1566), sin embargo, que propuso importar esclavos de Africa para que no fueran esclavizados los indios americanos no deja de recibir reconocimientos. Pero lamentaría más tarde haber cometido esa blasfemia hasta dudar que se le pudiera perdonar ese horrible pecado.

Durante la revolución francesa las víctimas de la guillotina fueron más de 40.000 personas. Entre ellos obispos y mil sacerdotes. Robespierre envió a la guillotina a dieciséis monjas carmelitas por seguir con su vida de oración.

Durante los primeros cinco años en el poder, los comunistas rusos asesinaron a veintiocho obispos y a mil doscientos sacerdotes. El régimen comunista soviético ejecutó a 200.000 clérigos, incluidos rabinos. En total, el número de rusos ejecutados por su religión supera los veinte millones.

Durante el terror rojo español, el frente popular asesinó a 13 obispos, 4172 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas. En total 6.832 víctimas.

¿Esto qué significa? Pues que la Iglesia se opone a los tiranos que quieren destruirla. Pero no se opone ni se opondrá jamás a la libertad y al gobierno del pueblo para el pueblo.

Contrariamente a la opinión de Max Weber, el capitalismo plenamente desarrollado había aparecido en Europa muchos siglos antes de la Reforma. El capitalismo fue un invento muy católico. La creencia en las virtudes del trabajo y de la vida sencilla estuvo muy viva en el origen del capitalismo siglos antes de que Martin Lutero hubiera nacido. Por eso es legítima la tesis de vincular el capitalismo a una ética cristiana, en general. No protestante.

La Iglesia católica se concilió con el capitalismo temprano antes de que los protestantes aparecieran en la historia. Y esa conciliación se debió a un progreso teológico -a más tardar durante el siglo XIII- con la teología del precio justo y del interés legítimo.

Una ironía: la consecuencia más profunda y duradera de la Reforma fue que provocó la Reforma católica. La iglesia de la piedad reemplazó para siempre a la corrompida iglesia del poder.


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