jueves, 30 de julio de 2026

Tractatus de Anima (IV)

El alma propia es constante y paciente y nos continúa amando aunque la olvidemos o despreciemos.

Pues ya solo en amar es su ejercicio (Cántico espiritual).

Ahora es su momento más doloroso: los que deciden sobre lo importante -en su necedad- la consideran una fantasía o un mera ilusión.

El alma no distingue entre fuera y dentro.

Solo quién habla con su alma puede llegar a conocerse.

La existencia del alma no es demostrable.

Gracias al alma mientras existimos aquí también vivimos allí aunque no lo sepamos hasta el momento de la muerte.

El alma nos orienta aunque nadie nos enseña (o enseñe) a escuchar su susurro.

Nos guía y protege.

Lo peor de esta época es el habernos enajenado de nuesta propia y única alma.

Puedes olvidarla, cubrirla o ignorarla pero nunca podrás deshacerte de ella.

El alma es insondable y desafía cualquier definición. Nunca aparece como tal, sino que siempre lo hace como otra cosa, como alguna imagen de sí misma. Incluso la palabra ¨alma¨ es una de sus imágenes (Patrick Harpur (2010/2020, traducción de Isabel Margelí.)

Es omnipresente.

Está completa desde el comienzo. No sufre desarrollo. 

La rosa florece porque florece. Es el símbolo primordial del alma.

Una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y su circunferencia no está en ninguna.

Lo más dificil de comprender: ¡está má allá del principio de no contradicción! 

miércoles, 29 de julio de 2026

Tractatus de Anima (III)

Hay una tradición secreta del alma. Sus principios permanecen inamovibles desde hace miles de años.

Erasmo (1519): hay quienes piensan que el alma muere con el cuerpo: grandes necios que creen cualquier cosa.

Los que pertenecemos a esta tradición secreta creemos unánimemente que el alma puede separarse del cuerpo.

El dogma de la inmortalidad del alma se declaró en 1513 (Concilio de Letrán.)

Beatriz es la imagen del alma de Dante; y el viaje de Dante es la búsqueda de su propia alma. (Patrick Harpur.)

Si el alma no es metáfora, el daimon, por su parte, sí puede ser una metáfora del alma.

El alma no ocupa espacio porque no es espacial. Y no está localizada en ningún sitio. Es el cuerpo el que está en el alma.

Cuando comprendemos todo esto, entonces sabemos que somos todo alma.

El alma, a diferencia de la mente, no habla de sí misma. Por eso decimos que se muestra pero no se nombra.

El alma como tal está fuera del tiempo.

El Tao del alma: Si nadie me pregunta qué es, lo sé; si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.

No podemos salirnos del alma para estudiarla.

El alma está encarnada en la materia.

Plotino cree que la belleza es el primer atributo del alma.

La actividad primordial del alma es amar.

El viaje hacia la propia alma puede ser: ascendente, descendente o hacia dentro y de vuelta al origen.

El alma desea volver al Edén.

El alma de las personas excepcionales obliga a los niños -en su niñez- a desafiar la autoridad y la disciplina de la escuela. Esos guías ciegos les imponen clases de refuerzo o los etiquetan con los trastornos de moda. Nuestra tarea es ver su alma y obedecerla, cosa facilísima porque refulge en todo su ser. Esos niños no están extraviados. Su alma les guía más allá de la rutina, las convenciones, los lugares comunes, lo corriente y lo irrelevante.

Ya estamos completos desde el principio. 

El alma adopta medidas desesperadas o impactantes para anunciarse a quien la niega.

lunes, 27 de julio de 2026

Tractatus de Anima (II)

(Analogía musical: 

cuerpo:dispositivo reproductor

cerebro:CD, disco...

mente:partitura 

alma:música propiamente dicha.)

El alma pertenece a lo místico.

Lo místico es lo que se muestra pero no se nombra.

El alma es simple. No puede ser compuesta.

Sin alma no hay conciencia pero no es la conciencia.

(La conciencia es un infinito actual pero su cardinalidad nos es desconocida. Es un asunto indecidible. El alma, por su parte, es indecible.)

Gracias al alma, en todos los ámbitos hay sorpresas. Es una fuente continua de sorpresas.

El alma es pura, no sufre la caída aunque la padece por su solidaridad con el cuerpo-cerebro-mente.

La caída fue obra del, y afecta al, cuerpo-cerebro-mente.

El alma ama su cuerpo y quiere reunirse con él en un nuevo cuerpo transfigurado o redimido de la caída original.

Simplex sigilum veri.  (La sencillez es el sello de la verdad.) Un alma compuesta ya no sería un alma (5.5421)

No puede haber pensamiento sin alma.

El alma no está limitada.

Los presentimientos son inspiraciones del alma.

Natura non facit saltus.  El alma al ser espítu puro si puede.

El alma no se rige ni por el principio de razón suficiente, ni por el de continuidad de la naturalez ni por el del mínimo esfurzo.

Es inmortal.

No sabemos cómo ni qué es sino que es.

Es inexpresable pero se muestra. Nunca se nombra.

Mi impulso hacia ella es el impulso de ella hacia mí.

No debemos guardar silencio sobre el alma porque (o aunque) sea -no ya difícil sino- imposible hablar de ella.



Tractatus de Anima (I)

El alma no se nombra. Está oculta. Es invisible hasta para la mente.

Hay alma-mente-cerebro-cuerpo.

La interacción alma-mente es la conciencia.

El alma se encarna y se hace un solo ser con el cuerpo-cerebro-mente.

La conciencia es un don del alma encarnada.

Mediante ese don, la mente (psique) puede conocerla.

Está en lo más profundo.

Es un espíritu puro. 

El alma es simple -una- y no tiene conciencia propiamente dicha. La conciencia es un don del alma a la psique para que la pueda conocer, vislumbrar, presentir o intuir.

Es lo más propio, lo más importante y lo más secreto de cada uno de nosotros.

(Analogía: alma-cuerpo cerebro mente-conciencia:: Zeus-Logos-Pneuma.)

Para que la persona muera tiene que abandonar su morada el alma. Un abandono instantáneo del alma de su morada corporal produce la muerte súbita.

Puede subsistir -al margen del cuerpo- en el seno de la Divinidad.

Cuando Dios le da a Adán una compañera -porque no es bueno que esté solo- esa mujer es (simbólicamente) el alma.

La caída se produce porque el alma hace consciente de sí mismo a Adán y éste opta por la autonomía moral. El alma hace libre a la persona.

El alma no peca. Quien peca es el cuerpo-cerebro-mente (psiquismo) cuando no es sumiso a los dictados de su alma pura.

El alma añora su cuerpo encarnado.

martes, 14 de julio de 2026

Confiad, yo he vencido al mundo

Aquello que se decide en el momento clave es siempre lo que permanece oculto. (Cordula oder der Ernstfall, 1966.)

Todos ven lo que parece; pocos ven lo que es. (El príncipe, xviii, 1513.)


Hay tres categorías de sujetos políticos: los ciudadanos, los súbditos y los siervos. Hoy día ningún Estado se compone de ciudadanos (libres). Solo en uno hay, al menos, súbditos (USA) y en todos los demás solo hay siervos. O sea, meros contribuyentes, consumidores y censados. Es lo que podríamos denominar la esclavitud cognitiva. 

Eso se debe –entre otras cosas- a la inmensa cantidad de secretos de estado acumulados desde 1933. 

El debate político -y la libertad para poder decidir lúcidamente- se hace imposible porque todo lo importante está bajo ¨secreto del sumario¨. 

Sobre las cosas decisivas los siervos no tienen nada que decir.

Todo es secreto. 

La oligarquía gobernante (transnacional) que nos tiraniza se blinda y todas sus decisiones se hacen a escondidas de los siervos. 

El hermetismo es total. 

Aquí el capataz o asalariado de esa oligarquía son los poderes fácticos que controlan el Sistema postfranquista. (Casa Real, Santa Sede, FFAA y Capital financiero.)

La última visita del Santo Padre a España ha sido una escenificación (abusiva) de su dominio y control sobre la masa servil.

El derecho a pensar lo que la recta razón le dicte a uno y a decir, enseñar o difundir lo que se piensa (Spinoza) están, pues, gravemente amenazados. 

Además de los secretos –inconfesables- de todos los Estados sobre los que –precisamente- se toman todas las decisiones importantes están las mentiras difundidas desde 1945 de forma escandalosa: atentados de falsa bandera, conspiraciones civiles, militares y religiosas, asesinatos impunes de líderes políticos, manipulación de epidemias, teorías científicas deliberadamente falsas... 

Todas las sandeces de los extraterrestres, de los presuntos viajes de la NASA, la epidemia genital propagada urbi et orbi... 

¡Es como si el nacionalsocialismo hubiera ganado la guerra cognitiva, aunque perdiera la territorial!

El rumbo marcado -por ese ente oculto transnacional- para la entera humanidad nos es desconocido de forma absoluta. Solo sabemos que no es nada bueno. 

No sabemos, pues, quiénes dirigen la barca. Ni qué quieren aparte de esclavizarnos o aniquilarnos. Suponemos, imaginamos, tememos... Nada sabemos a ciencia cierta.

Todo es mentira.  

Es el momento álgido del dominio del padre de la mentira y señor de este mundo. Pero: ἀλλὰ θαρσεῖτε, ἐγὼ νενίκηκα τὸν κόσμον. (Juan 16, 33.) 

jueves, 9 de julio de 2026

¿Qué es ser judío ?

Pues no está en lo manifiesto el ser judío, sino que el judío está en lo oculto (Romanos 2, 28-29.) 

Un judío secular no es judío, lo mismo que un católico -secular o cultural- no es cristiano. 

El judío es un comunista, pero del espíritu (Hölderlin.) 

Acepta la pluralidad de yoes. De ahí los seudónimos en judíos escritores (Singer.) 

Todo lo ve sub specie aeternitatis

Busca lo que se oculta a la mirada. 

Vive en un permanente asombro ante la Creación. 

Sabe que la individualidad es más real que la masa. Vive, pues, en un exilio permanente. 

Para el judío una sola persona es equivalente en todo a la entera humanidad. Por eso venera lo que solo se produce una sola vez. Y subraya siempre el elemento único. La excepción es superior a la regla general. 

Posee un impulso irrefrenable hacia las llamadas cuestiones eternas. 

Pertenece y no pertenece a la sociedad en la que vive. 

No intenta predecir lo que pasará porque sabe que eso es imposible. 

A diferencia del no judío se avergüenza más ante Dios que ante sus congéneres. Siente culpa, pero no vergüenza. 

Sabe que cada día que pasa sin infortunios es un milagro celestial. 

Conoce todas las lenguas incluidas las de las aves. 

Indaga en el conocimiento de las inasequibles leyes del alma. 

Le embarga una curiosidad inmensa por todo lo extraño, misterioso o milagroso. 

Se ha dado el caso de alguno que ha sido capaz de leer un libro sin siquiera abrirlo. (El abuelo de Singer, por ejemplo.) 

Espera la vuelta del Mesías y la resurrección de los muertos. 

Puede o no estar circuncidado y puede o no estar bautizado (Pascal). Lo seguro es que es un hijo de Hombre.