sábado, 27 de junio de 2026

León XIV en España

No hay que explicar la ocurrencia de hechos comunes, lo que hay que explicar es por qué acaecen hechos inesperados o imprevistos.

Cómo es que un Congreso laico y no católico, a veces anticatólico, pero nunca cristiano aplaude -más allá de los usos de la cortesía diplomática- un discurso papal explícitamente hispanocatólico. Aquí -en los aplausos- hay que incluir a la Eta, a los masones y a todo los antiespañoles. 

Esto hay que explicarlo. Y nadie sabe, quiere o puede hacerlo.

Yo tampoco.

No habría que explicar, en cambio, ni la ausencia en el hemiciclo de los separatistas gallegos ni la de los podemitas: los únicos que al no asistir no pudieron ni aplaudir ni no aplaudir. Va en su ideología de cartón piedra despreciar todo consenso que no sea el suyo propio.

Pues bien, eso mismo es lo que habría cabido esperar de los asistentes socialistas, comunistas, separatistas, etarras y de la mitad o más de los populares.

Qué está ocurriendo aquí.

¿Quién, y cómo, ha conseguido este extraño consenso? A todas luces falso, impostado y fraudulento.

Además, todos los días de la visita papal han estado marcados por este mismo inexplicable consenso respetuoso hacia lo hispanocatólico.

Hay que tener en cuenta que en la política española todo es teatro. Todo está teatralizado o guionizado. Por eso, no se deja a la improvisación ni el más mínimo aplauso, ni la más nimia pose, gesto o palabra. En realidad, todo se decide entre bastidores.

Todo falso, todo mentira. Todo montaje. En el mejor de los casos representación.

¿Quién ha escrito el guion de la visita papal y por qué? ¿O para qué? ¿A cambio de qué?

No sabemos quién manda en España. Desde luego no los que se dicen -y no son- representantes del pueblo. Ni los llamados otrora poderes fácticos.

¿El beneficiado de esta puesta en escena ha sido el propio régimen o el sistema de partidos corruptos? ¿Lo ha sido la casa de Borbón? ¿Lo ha sido el propio Vaticano?

 

Secretos de confesión

 

Las coincidencias son hechos asombrosos. Antes de exponeros algunas que he conocido os diré que el ama de llaves de Eugenio Pacelli (luego Pio XII) durante toda su vida -que era alemana- y el propio Eugenio compartían una experiencia vital primordial: el padre de una y la madre del otro murieron el mismo día.

Ahora os cuento, salvando el secreto de confesión, algunas otras increíbles. No aparecen ni nombres, ni ciudades, ni fechas ni nada que permita identificar a las personas implicadas.

El Padre XYZ me autoriza a publicarlas.

1. Mi madre murió al darme a luz. Mi padre era taxista. No sabía qué hacer conmigo. Resultó que a los dos días recogió a un matrimonio que salían desolados de la maternidad. (Omito la ciudad.) Enseguida se narraron sus respectivas tragedias. Los pasajeros habían perdido a la niña en el parto y, además, la mujer ya no podría tener más embarazos. Mi padre, por su parte, les contó su propia angustiosa pena: la muerte de mi madre durante el parto. La mujer, sin pensarlo, se ofreció a amantarme y, al cabo, fui adoptada -definitivamente- por ese matrimonio. Cuando me enteré -de forma casual- de mis orígenes no quise conocer a nadie de mi familia biológica.

¿Padre, debo superar mi resentimiento e ir a visitar a mi padre?

2. Estaba casada y mientras mi marido (militar) se encontraba en el extranjero en una misión de paz me quedé embarazada de mi amante. Como no quisimos cometer el crimen abominable del aborto dimos al niño en adopción en secreto. Desgraciadamente, mi marido -que no llegó a saber nada de mi aventura- murió en acto de servicio y, sin dudarlo, me casé con mi amante. Tiempo después tuvimos otro niño. Pero nunca le contamos que tiene un hermano biológico de padre y madre. Por azares de la vida se acaban de conocer y su parecido fenotípico es asombroso, pero no se imaginan por qué.  

No sé qué hacer, Padre. Cuando conocí, por medio de mi hijo, a mi desconocido hijo casi me desmayo.

3. Soy fruto de una relación extramatrimonial. Eso le costó a mi madre el desprecio de toda su familia. Mi padre tiene una familia numerosa pero no se ha desentendido de mí. Le ha estado pasando a mi madre todo el tiempo el dinero para mi sustento y educación. No conozco a mis hermanos de padre. He conocido a un chico y nos vamos a casar, pero no le he contado nada de todo esto. Le he dicho que mi padre -un día- desapareció y nunca más supimos de él. Mi madre y yo nos inventamos una extraña historia para que mi padre fuera el padrino de mi boda sin desvelar su verdadera identidad.

No sé como salir de esta maraña de medias verdades. ¿Cómo lo hago?

4. En un viaje de trabajo tuve una aventura. La aventura consistía en que después del trabajo nos íbamos a bailar. (La mujer tenía nueve años menos que yo y me dijo que su compañera de habitación era judía. Pero que ella no lo era.) Al despedirnos nos dimos las respectivas direcciones postales, pero nunca más volvimos vernos ni a saber nada el uno del otro. Cuarenta años después acabo de enterarme de que tengo una hija biológica que vive en Israel. O sea que la que era judía no era su compañera sino ella misma.

¿Debo presentar a mis otros hijos a su hermana judía? Me da mucha vergüenza.

 

 

jueves, 11 de junio de 2026

Elogio y alabanza del padre Prevost. León XIV.

Me escribe un amigo de Sa Pobla, criado en Xàtiva y residente a caballo entre Alcalá de Henares y Sant Esteve Sesrovires.

Elogio y alabanza del padre Prevost. León XIV.

Los días seis, siete, ocho, nueve y diez de junio he asistido en Madrid y Barcelona a un fenómeno colectivo que ni en mis mejores sueños había podido imaginar.

Nos ha visitado un hombre santo, lleno de espíritu santo, humilde y pastor universal.

Todas sus palabras, gestos, actos y lenguaje corporal me han dejado profundamente conmovido.

Un hijo auténtico de Agustín de Hipona.

Que haya podido llegar a ocupar la silla de Pedro una persona así me deja estupefacto.

Efectivamente, nos ha entregado materiales para un nuevo comienzo, como tu propones.

Muy atentos a su discurso en el Palacio Real. Basta oír cómo citó la lira inmensa de Juan de la + sobre la noche que guía, la noche amable para estar seguro de que la ha hecho suya.

Inmenso -o inimaginable- el acto con la sociedad civil en el Palacio de los Deportes. (Antonio Banderas colosal.)

Emocionante -o perfecto- su discurso en el Congreso. Con mención expresa de Teresa y Unamuno tan necesarios en un tiempo como este.

La misa del Corpus Christi con millones de almas. La visita a la Almudena. La apoteosis del Bernabeu con sus fieles.

Y la culminación en la Sagrada Familia, faro y guía de catalanes y españoles todos.

Catalans i espanyols som i serem.

domingo, 17 de mayo de 2026

Una visita a Unamuno en septiembre de 1936

Johan Brouwer (1898-1943)

Una visita a Unamuno.

Pasos arrastrados en el pasillo. Pasos cansados y lentos de un anciano en zapatillas. La puerta se abre despacio. Me cuesta reconocer a Unamuno. Parece pequeño, muy pequeño ahora. La cabeza inclinada, los hombros caídos, la postura fatigada, floja, desganada. Avanza con pasitos cortos y prudentes. Un anciano.

El saludo es amable, pero seco y reservado. Diría incluso desconfiado.

Con unas pocas palabras explico por qué he venido a Salamanca. Principalmente para hablar con Unamuno. A propósito de unas declaraciones que había hecho a varios periodistas, especialmente a uno estadounidense.

Con gesto sombrío, Unamuno dice:

Al principio no quería recibirle. Estoy harto de esos periodistas. No hablan una palabra de español; algunos ni siquiera francés. No saben nada de España, no entienden nada de lo que sucede y luego lo explican a su manera. Las cosas y los pensamientos españoles no se pueden traducir. Y estos individuos traducen sin conocer el original.

El viejo Unamuno va despertando lentamente. El rostro gris y arrugado recupera su expresión desafiante. Los ojos apagados empiezan a brillar. Los hombros ya no están flácidos.

No sabía que era usted. Hace poco me atacó con dureza… pero me gusta el choque frontal. Del choque saltan las ideas. Y en el conflicto se conocen los caracteres.

Por un momento me siento incómodo. No sabía que don Miguel me hubiera seguido tan de cerca. Pero con un hombre como Unamuno no hace falta evitar los puntos de desacuerdo. Además, he venido para oírle hablar de cuestiones esenciales.

—¿Dónde encontró usted a San Manuel Bueno? ¿Es un hombre español real, uno entre muchos, o ese sacerdote es solo una creación de su espíritu paradójico, ajena a la verdadera vida española?

Unamuno se incorpora un poco. Ya es completamente el hombre que conocí en las aulas y en las reuniones: vehemente, apasionado, ingenioso, combativo.

San Manuel Bueno… es un capítulo que debe añadirse a la mística española. Es la lucha por la gracia; la desesperación ante la ausencia de una fe de la que no se puede prescindir; es la tragedia interior del hombre orientado hacia Dios que se pierde a mitad del camino. Ese sacerdote español que vaga en la oscuridad y muestra a otros el camino hacia la luz es, en efecto, una realidad española. Sí, sí, es una excepción, una gran excepción, pero existe… gracias a Dios.

—¿Por qué “gracias a Dios”, don Miguel?

Porque solo de esa lucha puede nacer una fe nueva y auténtica. Esa lucha es la fase inicial de una nueva vivencia de las profundas verdades religiosas. Usted comete una injusticia conmigo, con San Manuel Bueno y con la fe si no ve —o no quiere ver— que está emparentado con las grandes figuras de la vida espiritual española. Por desgracia, hoy esa fe se ha vuelto superficial para muchos. Ahí está la causa de esta tragedia española actual.

Mire la calle. La gente lleva escapularios, medallas e imágenes religiosas sobre el pecho. Pero nunca pone un pie en la iglesia. Viven sin Dios y sin lucha espiritual. La fe y la Iglesia han sido apartadas de la vida real. Y por dentro ni siquiera lo notan. No sufren por ello. El “corazón inquieto” es aquí casi desconocido. San Manuel Bueno busca el camino de regreso: hacia Santa Teresa, hacia San Juan de la Cruz.

Debe comprenderme bien. Nací durante una guerra civil; mis primeros recuerdos están ligados a una guerra civil. Y ahora termino mi vida durante otra guerra civil. Toda mi vida he llevado la guerra civil dentro de mi alma. Esa lucha se ha librado constantemente en mí. Estoy desgarrado interiormente por la incertidumbre, por la búsqueda de una solución. Mi alma grita pidiendo certeza. Todo mi ser se rebela contra la limitación de mi vida. Contra la limitación de mi entendimiento. Soy mi propio adversario. Los extremos se enfrentan irreconciliablemente dentro de mí. Mi cabeza está frente a mi corazón.

Unamuno no solo es su propio adversario; también es el adversario de cualquiera con quien habla. En la contradicción y en la refutación esperaba encontrar argumentos convincentes. Yo quería conducir la conversación hacia la situación política y buscaba la transición sin expresar yo mismo una postura.

—En una declaración suya que he leído —¿es realmente suya?— dice usted que la causa de la situación actual es la frivolidad de Azaña. ¿Qué quiere decir con eso?

Azaña es realmente el culpable. Azaña jugó con España, por frivolidad, sí, sin darse cuenta de lo que hacía. En un pueblo que no estaba preparado para grandes transformaciones creó un estado de completa inestabilidad. Arrancó todos los fundamentos históricos sin haber establecido a tiempo una nueva base sólida. Su crítica fría y cortante ha sido completamente destructiva. Ha traído desorden, perturbación, incertidumbre, vacío…

—Pero, don Miguel, Azaña frenó el proyecto del artículo 8 y lo modificó en el artículo 26, cuya aplicación incluso impidió en gran parte. Los socialistas lo consideraban demasiado conservador, poco decidido, incluso demasiado moderador. En Inglaterra y en mi propio país, Azaña no habría podido ni querido provocar semejante agitación social…

Cierto, pero España no puede compararse políticamente con ningún otro país de Europa. Los sistemas y denominaciones políticas generales no sirven para la realidad española. La irresponsabilidad de Azaña consistió en querer transformar situaciones históricas en apenas unos años. Francia, Inglaterra y Holanda necesitaron siglos para ello. No se puede violentar la historia. No se puede violentar a un pueblo. El pueblo español había sido moldeado espiritual y socialmente por formas sólidas surgidas de la historia. Quien arranca de repente esas formas conduce a un pueblo al desconcierto. Trae confusión. Libera pasiones oscuras. Eso es lo que ocurrió. Por culpa de Azaña, España es ahora como un barco a la deriva…

—¿Y ahora, don Miguel?

Un gesto de desaliento es la respuesta. Los hombros vuelven a hundirse; la cabeza cae tristemente sobre el pecho. Los movimientos vuelven a ser lentos y débiles, como los de un anciano.

¿Y ahora? No lo sé. España ha caído en el caos. Los adversarios son empujados hasta sus últimas consecuencias. Ya no se habla de conciliación ni de entendimiento razonable. Las fuerzas moderadoras no encuentran un punto de partida para conducir a una solución pacífica y sensata. La violencia se enfrenta a la violencia, con la típica resolución española. Un español no es una persona de muchos matices. Normalmente es alguien de unas pocas ideas fijas y algunos sentimientos fundamentales. Hemos llegado a un punto en que las oposiciones ya no pueden sintetizarse. Así que…

—Usted ha dado una suma de dinero en apoyo al ejército del bando de derechas. Su posición parece clara entonces.

El viejo Unamuno, ese espíritu paradójico siempre sorprendente, sonríe con ironía.

Mi posición nunca es clara. Nunca he estado de acuerdo con nadie. Ni siquiera conmigo mismo. Lo único claro es que esta situación espantosa debe terminar. Un país como España, un pueblo como España, necesita autoridad y dirección constructiva. La historia debe poder desarrollarse serenamente. Por esas razones apoyo al bando sublevado. La sublevación es la continuidad histórica. Conservando la autoridad se podrá encontrar la ocasión para la reflexión, para la consideración tranquila y también para la educación del pueblo. Ahí es donde hay que empezar. El pueblo debe ser instruido y educado a partir de principios fecundos.

Pero si los extremos irreconciliables continúan luchando, España no recuperará la sensatez en siglos. Temo tanto el peligro fascista como el comunista. Ninguno de esos dos movimientos reconoce plenamente la dignidad espiritual, moral y social del ser humano.

—¿Cree posible que, tras la victoria del ejército, los fascistas lleguen a imponerse?

Aquí ahora todo se ha vuelto posible. Los fascistas son aquí, como en otros lugares, en gran parte personas de escasa inquietud espiritual. Tienen unas pocas ideas firmemente clavadas. Ahí reside su fuerza. Estos tiempos no son adecuados para el pensamiento reflexivo y matizado. La gente solo es receptiva a la acción directa y lineal. Lamentaría un predominio fascista por la violencia y la presión que implica.

El fascismo es una forma de materialismo histórico. En sus concepciones sociales solo presta atención al hombre material y al carácter temporal de la sociedad. La idea del Estado fascista es, bien mirada, una negación de la idea cristiana. El fascismo tampoco ejerce una influencia fecunda sobre el espíritu. ¿Ha producido en alguna parte un gran artista o un gran filósofo? No elijo entre fascismo y comunismo. Rechazo ambos. Soy, por principio, enemigo de toda violencia niveladora.

Unamuno se ha levantado. Ahora vuelve a ser el hombre que desafió la prisión y el exilio, y que está dispuesto una vez más a luchar por la dignidad espiritual del ser humano.

Estoy del lado de los sublevados porque solo en ellos veo garantías para una solución gradual de los problemas de España. En ellos veo posibilidades de una acción conjunta y constructiva. Los diferentes partidos políticos unidos en el frente de derechas encontrarán, espero, en la lucha común, la disposición y el espíritu de sacrificio necesarios para reconstruir España. La Iglesia tendrá que asumir con mayor celo su misión evangelizadora; la gran multitud deberá unirse a ella en la fe. Y en cuanto al fascismo… solo puede surgir y subsistir en un Estado espiritualmente débil.




domingo, 10 de mayo de 2026

Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (y III)

La Iglesia se opuso a la esclavitud y la eliminó en Europa. Los papas se opusieron a ella. Porque la consideraban un pecado. La Iglesia no dejó de condenar la esclavitud; el problema fue que pocos mandatarios hicieron caso. Oponerse a la esclavitud les costó muy caro a los jesuitas hispanoamericanos.

Los jesuitas crearon una gran civilización india en el Paraguay que fue borrada de la faz de la tierra por los ejércitos hispanoportugueses. Es una de las más extraordinarias omisiones de la historia americana. ¿Cómo es posible que este episodio se haya eliminado de todas las historias clásicas de America?

El alabado Bartolomé de las Casas (1474-1566), sin embargo, que propuso importar esclavos de Africa para que no fueran esclavizados los indios americanos no deja de recibir reconocimientos. Pero lamentaría más tarde haber cometido esa blasfemia hasta dudar que se le pudiera perdonar ese horrible pecado.

Durante la revolución francesa las víctimas de la guillotina fueron más de 40.000 personas. Entre ellos obispos y mil sacerdotes. Robespierre envió a la guillotina a dieciséis monjas carmelitas por seguir con su vida de oración.

Durante los primeros cinco años en el poder, los comunistas rusos asesinaron a veintiocho obispos y a mil doscientos sacerdotes. El régimen comunista soviético ejecutó a 200.000 clérigos, incluidos rabinos. En total, el número de rusos ejecutados por su religión supera los veinte millones.

Durante el terror rojo español, el frente popular asesinó a 13 obispos, 4172 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas. En total 6.832 víctimas.

¿Esto qué significa? Pues que la Iglesia se opone a los tiranos que quieren destruirla. Pero no se opone ni se opondrá jamás a la libertad y al gobierno del pueblo para el pueblo.

Contrariamente a la opinión de Max Weber, el capitalismo plenamente desarrollado había aparecido en Europa muchos siglos antes de la Reforma. El capitalismo fue un invento muy católico. La creencia en las virtudes del trabajo y de la vida sencilla estuvo muy viva en el origen del capitalismo siglos antes de que Martin Lutero hubiera nacido. Por eso es legítima la tesis de vincular el capitalismo a una ética cristiana, en general. No protestante.

La Iglesia católica se concilió con el capitalismo temprano antes de que los protestantes aparecieran en la historia. Y esa conciliación se debió a un progreso teológico -a más tardar durante el siglo XIII- con la teología del precio justo y del interés legítimo.

Una ironía: la consecuencia más profunda y duradera de la Reforma fue que provocó la Reforma católica. La iglesia de la piedad reemplazó para siempre a la corrompida iglesia del poder.


Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (II)

Las cruzadas fueron la respuesta a las provocaciones islámicas por los ataques criminales a los pacíficos peregrinos cristianos (tortura, esclavitud, pillaje y hostigamiento) y a los santos lugares. Fueron iniciativas de carácter defensivo. Como dice Rodney Stark (1934-2022) en su libro Bearing False Witness. Debunking Centuries of Anti-Catholic History: “Las cruzadas fueron provocadas. No representaron el primer asalto del colonialismo europeo. No fueron organizadas para conseguir tierras, botín o convertidos. Los cruzados no fueron bárbaros que se ensañaron contra los cultos musulmanes. Las cruzadas no son una mancha en la historia de la Iglesia Católica. No son algo de lo que Occidente tenga que disculparse” (traducción castellana de Isidro Arias Pérez, 2018.)

La Inquisición española fue una fuerza coherente en favor de la justicia, la moderación, el buen hacer de los jueces y la ilustración. Entre 1540 y 1700 hubo abiertas 44674 causas. Se ejecutó solo a 826 personas (1.8%). Podemos afirmar que en el período que va desde 1480 hasta 1700 se dictaron 10 sentencias de muerte por año (2200 en total). En Inglaterra, mientras tanto, entre 1530 y 1630 el promedio de ahorcados fue de 750 por año.

La inquisición hizo escaso uso de la hoguera, raramente torturó a un acusado (el 2%) y mantuvo las prisiones inusualmente limpias.

La inquisición utilizó su poder e influencia para suprimir la caza de brujas promovida por el populacho. Se mostró muy dura con quienes llevaron a cabo cazas de brujas no autorizadas, haciendo que varios fueran ejecutados por ello.

Nunca incluyó las obras de Galileo en la lista de libros prohibidos. La mayoría de los libros quemados eran de contenido pornográfico.

Galileo no pasó ni un solo día en prisión.

Fueron los filósofos medievales (siglo XIII), no los griegos, romanos, musulmanes o chinos, quienes basaron sus estudios médicos en la disección humana por su compromiso con lo empírico. En el islam estaba prohibida y Aristóteles solo utilizó animales. La introducción de la disección humana en el occidente latino, sin la oposición eclesial, fue un acontecimiento decisivo.

La universidad fue la institución más mimada por el papado. Y la favorita: los papas obligaron a los reyes a respetar su inviolabilidad.

Roberto Grosseteste (1168-1253) introdujo la idea de experimento científico; Alberto Magno (1200-1280) fue el mejor botánico de campo de todo el medioevo; Roger Bacon (1214-1294) predijo el microscopio, el telescopio y las máquinas voladoras; Guillermo de Ockham (1295-1349) se anticipó a la primera ley de Newton y apuntaló el principio de que entre dos teorías efectivas hay que escoger siempre las más sencilla; Nicolás de Oresme (1325-1382) estableció firmemente que la tierra giraba sobre su eje; Nicolás de Cusa (1401-1464) comprendió que a un observador en cualquier parte del universo siempre le va a parecer que todo gira mientras que él está inmóvil. Por esto Newton (1642-1727) dijo que si él había logrado ver más lejos era por haberse colocado en los hombros de estos gigantes.

De los 52 científicos responsables del progreso en el conocimiento de la realidad material durante el siglo XVII el 60% eran devotos religiosos o miembros del clero u obispos o cardenales (la mitad católicos y la mitad protestante), el 38% eran convencionalmente devotos y solo un 2% fue escéptico o incrédulo en materia religiosa.

La teología cristiana es fundamental para explicar el origen y el auge de la búsqueda de un conocimiento cierto, contrastable, palpable y refutable. No solo inspiró la búsqueda de leyes naturales, sino que fueron encontradas. Y eso se debe a la fe judeocristiana en un Creador y diseñador Inteligente que se sirve de las matemáticas. Y eso los griegos, los chinos, los orientales o los islámicos lo ignoran.

Basta ya de sandeces.

Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (I)

Los evangelios en ningún sitio describen a los judíos como ricos tacaños.

Entre los años 500 y 1096 solo se ha constatado una agresión antijudía: la del año 554. Hubo, por tanto, un largo período de tiempo en el que no hubo odio popular contra los judíos. 1096 puso fin a más de cinco siglos de relaciones pacíficas entre cristianos y judíos.

La primera masacre musulmana de judíos se produjo en Medina. Mahoma ordenó que todos los varones adultos judíos (700) fueran decapitados, después de obligarlos a cavar sus propias tumbas.

San Agustín (354-430) había enseñado que todo aquel que matase a un judío sería vengado siete veces por Dios.

El diplomático israelí Pinchas Lapide cree que Pío XII contribuyó a salvar a 860.000 judíos de las garras nazis.

La Iglesia Católica posee un amplio historial de vigorosa oposición a los ataques contra el pueblo judío. Pío XII supo estar a la altura de esa tradición.

Constantino no fue responsable del triunfo del cristianismo. Ni ilegalizó el paganismo ni toleró la persecución de los no cristianos. Continuó nombrando paganos para ocupar los cargos de cónsul y prefecto. A quien atacó fue a los cristianos herejes, no a los paganos. Apoyó el pluralismo religioso.

El papa Gregorio Magno (601) recomendó colocar altares en los templos paganos para transformarlos en edificios cristianos y no destruirlos.

El paganismo sobrevivió y solo muy lentamente fue oscureciéndose, asimilándose, de alguna forma, al cristianismo.

Ya está bien de darnos la lata con la ignorancia de la edad oscura.

La llamada edad oscura medieval es un mito, una falsedad y un fraude. Al revés, está llena de innovaciones: en agricultura, armamento, energía no humana, transporte, fabricación de productos, comercio, música (invención de la polifonía y de la notación musical), arte (pintura al óleo), arquitectura (arbotantes, vidrieras), literatura, educación (creación de las universidades a mediados del XII), ciencia y progreso moral.

La esclavitud vigente en Roma desapareció antes del renacimiento. La abolición de la esclavitud fue el ejemplo más claro de progreso durante “la edad oscura”.

Y estos otros: molinos de agua, molinos de viento, presas y embalses, invención del arado pesado, rotación trienal de la tierra, la collera para los caballos, reproducción selectiva de las plantas, invención de las chimeneas para no hacer agujeros en los techos y tejados, anteojos de cristal (1280), caballería pesada con elevado borrén delantero y trasero en la montura y estribos revolucionarios, auténticos barcos veleros.