Juicio propio
martes, 30 de junio de 2026
sábado, 27 de junio de 2026
León XIV en España
No hay que explicar la ocurrencia de hechos comunes, lo que hay que explicar es por qué acaecen hechos inesperados o imprevistos.
Cómo es que un Congreso laico y
no católico, a veces anticatólico, pero nunca cristiano aplaude -más allá de
los usos de la cortesía diplomática- un discurso papal explícitamente
hispanocatólico. Aquí -en los aplausos- hay que incluir a la Eta, a los masones
y a todo los antiespañoles.
Esto hay que explicarlo. Y nadie
sabe, quiere o puede hacerlo.
Yo tampoco.
No habría que explicar, en cambio,
ni la ausencia en el hemiciclo de los separatistas gallegos ni la de los
podemitas: los únicos que al no asistir no pudieron ni aplaudir ni no aplaudir.
Va en su ideología de cartón piedra despreciar todo consenso que no sea el suyo
propio.
Pues bien, eso mismo es lo que habría
cabido esperar de los asistentes socialistas, comunistas, separatistas, etarras
y de la mitad o más de los populares.
Qué está ocurriendo aquí.
¿Quién, y cómo, ha conseguido
este extraño consenso? A todas luces falso, impostado y fraudulento.
Además, todos los días de la
visita papal han estado marcados por este mismo inexplicable consenso
respetuoso hacia lo hispanocatólico.
Hay que tener en cuenta que en la
política española todo es teatro. Todo está teatralizado o guionizado. Por eso,
no se deja a la improvisación ni el más mínimo aplauso, ni la más nimia pose,
gesto o palabra. En realidad, todo se decide entre bastidores.
Todo falso, todo mentira. Todo
montaje. En el mejor de los casos representación.
¿Quién ha escrito el guion de la
visita papal y por qué? ¿O para qué? ¿A cambio de qué?
No sabemos quién manda en España.
Desde luego no los que se dicen -y no son- representantes del pueblo. Ni los
llamados otrora poderes fácticos.
¿El beneficiado de esta puesta en
escena ha sido el propio régimen o el sistema de partidos corruptos? ¿Lo ha
sido la casa de Borbón? ¿Lo ha sido el propio Vaticano?
Secretos de confesión
Las coincidencias son hechos
asombrosos. Antes de exponeros algunas que he conocido os diré que el ama de
llaves de Eugenio Pacelli (luego Pio XII) durante toda su vida -que era alemana-
y el propio Eugenio compartían una experiencia vital primordial: el padre de
una y la madre del otro murieron el mismo día.
Ahora os cuento, salvando el
secreto de confesión, algunas otras increíbles. No aparecen ni nombres, ni
ciudades, ni fechas ni nada que permita identificar a las personas implicadas.
El Padre XYZ me autoriza a publicarlas.
1. Mi madre murió al darme a luz.
Mi padre era taxista. No sabía qué hacer conmigo. Resultó que a los dos días
recogió a un matrimonio que salían desolados de la maternidad. (Omito la
ciudad.) Enseguida se narraron sus respectivas tragedias. Los pasajeros habían
perdido a la niña en el parto y, además, la mujer ya no podría tener más
embarazos. Mi padre, por su parte, les contó su propia angustiosa pena: la
muerte de mi madre durante el parto. La mujer, sin pensarlo, se ofreció a
amantarme y, al cabo, fui adoptada -definitivamente- por ese matrimonio. Cuando
me enteré -de forma casual- de mis orígenes no quise conocer a nadie de mi familia
biológica.
¿Padre, debo
superar mi resentimiento e ir a visitar a mi padre?
2. Estaba casada y mientras mi
marido (militar) se encontraba en el extranjero en una misión de paz me quedé
embarazada de mi amante. Como no quisimos cometer el crimen abominable del
aborto dimos al niño en adopción en secreto. Desgraciadamente, mi marido -que
no llegó a saber nada de mi aventura- murió en acto de servicio y, sin dudarlo,
me casé con mi amante. Tiempo después tuvimos otro niño. Pero nunca le contamos
que tiene un hermano biológico de padre y madre. Por azares de la vida se acaban
de conocer y su parecido fenotípico es asombroso, pero no se imaginan por qué.
No sé qué
hacer, Padre. Cuando conocí, por medio de mi hijo, a mi desconocido hijo casi
me desmayo.
3. Soy fruto de una relación
extramatrimonial. Eso le costó a mi madre el desprecio de toda su familia. Mi
padre tiene una familia numerosa pero no se ha desentendido de mí. Le ha estado
pasando a mi madre todo el tiempo el dinero para mi sustento y educación. No
conozco a mis hermanos de padre. He conocido a un chico y nos vamos a casar,
pero no le he contado nada de todo esto. Le he dicho que mi padre -un día-
desapareció y nunca más supimos de él. Mi madre y yo nos inventamos una extraña
historia para que mi padre fuera el padrino de mi boda sin desvelar su
verdadera identidad.
No sé como
salir de esta maraña de medias verdades. ¿Cómo lo hago?
4. En un viaje de trabajo tuve
una aventura. La aventura consistía en que después del trabajo nos íbamos a
bailar. (La mujer tenía nueve años menos que yo y me dijo que su compañera de habitación
era judía. Pero que ella no lo era.) Al despedirnos nos dimos las respectivas
direcciones postales, pero nunca más volvimos vernos ni a saber nada el uno del
otro. Cuarenta años después acabo de enterarme de que tengo una hija biológica que
vive en Israel. O sea que la que era judía no era su compañera sino ella misma.
¿Debo
presentar a mis otros hijos a su hermana judía? Me da mucha vergüenza.
jueves, 11 de junio de 2026
Elogio y alabanza del padre Prevost. León XIV.
Me escribe un amigo de Sa Pobla, criado en Xàtiva y residente a caballo entre Alcalá de Henares y Sant Esteve Sesrovires.
Elogio y
alabanza del padre Prevost. León XIV.
Los días seis,
siete, ocho, nueve y diez de junio he asistido en Madrid y Barcelona a un fenómeno
colectivo que ni en mis mejores sueños había podido imaginar.
Nos ha visitado un
hombre santo, lleno de espíritu santo, humilde y pastor universal.
Todas sus
palabras, gestos, actos y lenguaje corporal me han dejado profundamente conmovido.
Un hijo auténtico
de Agustín de Hipona.
Que haya podido
llegar a ocupar la silla de Pedro una persona así me deja estupefacto.
Efectivamente,
nos ha entregado materiales para un nuevo comienzo, como tu propones.
Muy atentos a su discurso
en el Palacio Real. Basta oír cómo citó la lira inmensa de Juan de la + sobre la
noche que guía, la noche amable para estar seguro de que la ha hecho suya.
Inmenso -o
inimaginable- el acto con la sociedad civil en el Palacio de los Deportes. (Antonio
Banderas colosal.)
Emocionante -o
perfecto- su discurso en el Congreso. Con mención expresa de Teresa y Unamuno tan
necesarios en un tiempo como este.
La misa del Corpus
Christi con millones de almas. La visita a la Almudena. La apoteosis del
Bernabeu con sus fieles.
Y la culminación en
la Sagrada Familia, faro y guía de catalanes y españoles todos.
Catalans i
espanyols som i serem.
domingo, 17 de mayo de 2026
Una visita a Unamuno en septiembre de 1936
Johan Brouwer (1898-1943)
Una visita a Unamuno.
Pasos arrastrados en el pasillo. Pasos cansados y lentos de un anciano en zapatillas. La puerta se abre despacio. Me cuesta reconocer a Unamuno. Parece pequeño, muy pequeño ahora. La cabeza inclinada, los hombros caídos, la postura fatigada, floja, desganada. Avanza con pasitos cortos y prudentes. Un anciano.
El saludo es amable, pero seco y reservado. Diría incluso desconfiado.
Con unas pocas palabras explico por qué he venido a Salamanca. Principalmente para hablar con Unamuno. A propósito de unas declaraciones que había hecho a varios periodistas, especialmente a uno estadounidense.
Con gesto sombrío, Unamuno dice:
—Al principio no quería recibirle. Estoy harto de esos periodistas. No hablan una palabra de español; algunos ni siquiera francés. No saben nada de España, no entienden nada de lo que sucede y luego lo explican a su manera. Las cosas y los pensamientos españoles no se pueden traducir. Y estos individuos traducen sin conocer el original.
El viejo Unamuno va despertando lentamente. El rostro gris y arrugado recupera su expresión desafiante. Los ojos apagados empiezan a brillar. Los hombros ya no están flácidos.
—No sabía que era usted. Hace poco me atacó con dureza… pero me gusta el choque frontal. Del choque saltan las ideas. Y en el conflicto se conocen los caracteres.
Por un momento me siento incómodo. No sabía que don Miguel me hubiera seguido tan de cerca. Pero con un hombre como Unamuno no hace falta evitar los puntos de desacuerdo. Además, he venido para oírle hablar de cuestiones esenciales.
—¿Dónde encontró usted a San Manuel Bueno? ¿Es un hombre español real, uno entre muchos, o ese sacerdote es solo una creación de su espíritu paradójico, ajena a la verdadera vida española?
Unamuno se incorpora un poco. Ya es completamente el hombre que conocí en las aulas y en las reuniones: vehemente, apasionado, ingenioso, combativo.
—San Manuel Bueno… es un capítulo que debe añadirse a la mística española. Es la lucha por la gracia; la desesperación ante la ausencia de una fe de la que no se puede prescindir; es la tragedia interior del hombre orientado hacia Dios que se pierde a mitad del camino. Ese sacerdote español que vaga en la oscuridad y muestra a otros el camino hacia la luz es, en efecto, una realidad española. Sí, sí, es una excepción, una gran excepción, pero existe… gracias a Dios.
—¿Por qué “gracias a Dios”, don Miguel?
—Porque solo de esa lucha puede nacer una fe nueva y auténtica. Esa lucha es la fase inicial de una nueva vivencia de las profundas verdades religiosas. Usted comete una injusticia conmigo, con San Manuel Bueno y con la fe si no ve —o no quiere ver— que está emparentado con las grandes figuras de la vida espiritual española. Por desgracia, hoy esa fe se ha vuelto superficial para muchos. Ahí está la causa de esta tragedia española actual.
Mire la calle. La gente lleva escapularios, medallas e imágenes religiosas sobre el pecho. Pero nunca pone un pie en la iglesia. Viven sin Dios y sin lucha espiritual. La fe y la Iglesia han sido apartadas de la vida real. Y por dentro ni siquiera lo notan. No sufren por ello. El “corazón inquieto” es aquí casi desconocido. San Manuel Bueno busca el camino de regreso: hacia Santa Teresa, hacia San Juan de la Cruz.
Debe comprenderme bien. Nací durante una guerra civil; mis primeros recuerdos están ligados a una guerra civil. Y ahora termino mi vida durante otra guerra civil. Toda mi vida he llevado la guerra civil dentro de mi alma. Esa lucha se ha librado constantemente en mí. Estoy desgarrado interiormente por la incertidumbre, por la búsqueda de una solución. Mi alma grita pidiendo certeza. Todo mi ser se rebela contra la limitación de mi vida. Contra la limitación de mi entendimiento. Soy mi propio adversario. Los extremos se enfrentan irreconciliablemente dentro de mí. Mi cabeza está frente a mi corazón.
Unamuno no solo es su propio adversario; también es el adversario de cualquiera con quien habla. En la contradicción y en la refutación esperaba encontrar argumentos convincentes. Yo quería conducir la conversación hacia la situación política y buscaba la transición sin expresar yo mismo una postura.
—En una declaración suya que he leído —¿es realmente suya?— dice usted que la causa de la situación actual es la frivolidad de Azaña. ¿Qué quiere decir con eso?
—Azaña es realmente el culpable. Azaña jugó con España, por frivolidad, sí, sin darse cuenta de lo que hacía. En un pueblo que no estaba preparado para grandes transformaciones creó un estado de completa inestabilidad. Arrancó todos los fundamentos históricos sin haber establecido a tiempo una nueva base sólida. Su crítica fría y cortante ha sido completamente destructiva. Ha traído desorden, perturbación, incertidumbre, vacío…
—Pero, don Miguel, Azaña frenó el proyecto del artículo 8 y lo modificó en el artículo 26, cuya aplicación incluso impidió en gran parte. Los socialistas lo consideraban demasiado conservador, poco decidido, incluso demasiado moderador. En Inglaterra y en mi propio país, Azaña no habría podido ni querido provocar semejante agitación social…
—Cierto, pero España no puede compararse políticamente con ningún otro país de Europa. Los sistemas y denominaciones políticas generales no sirven para la realidad española. La irresponsabilidad de Azaña consistió en querer transformar situaciones históricas en apenas unos años. Francia, Inglaterra y Holanda necesitaron siglos para ello. No se puede violentar la historia. No se puede violentar a un pueblo. El pueblo español había sido moldeado espiritual y socialmente por formas sólidas surgidas de la historia. Quien arranca de repente esas formas conduce a un pueblo al desconcierto. Trae confusión. Libera pasiones oscuras. Eso es lo que ocurrió. Por culpa de Azaña, España es ahora como un barco a la deriva…
—¿Y ahora, don Miguel?
Un gesto de desaliento es la respuesta. Los hombros vuelven a hundirse; la cabeza cae tristemente sobre el pecho. Los movimientos vuelven a ser lentos y débiles, como los de un anciano.
—¿Y ahora? No lo sé. España ha caído en el caos. Los adversarios son empujados hasta sus últimas consecuencias. Ya no se habla de conciliación ni de entendimiento razonable. Las fuerzas moderadoras no encuentran un punto de partida para conducir a una solución pacífica y sensata. La violencia se enfrenta a la violencia, con la típica resolución española. Un español no es una persona de muchos matices. Normalmente es alguien de unas pocas ideas fijas y algunos sentimientos fundamentales. Hemos llegado a un punto en que las oposiciones ya no pueden sintetizarse. Así que…
—Usted ha dado una suma de dinero en apoyo al ejército del bando de derechas. Su posición parece clara entonces.
El viejo Unamuno, ese espíritu paradójico siempre sorprendente, sonríe con ironía.
—Mi posición nunca es clara. Nunca he estado de acuerdo con nadie. Ni siquiera conmigo mismo. Lo único claro es que esta situación espantosa debe terminar. Un país como España, un pueblo como España, necesita autoridad y dirección constructiva. La historia debe poder desarrollarse serenamente. Por esas razones apoyo al bando sublevado. La sublevación es la continuidad histórica. Conservando la autoridad se podrá encontrar la ocasión para la reflexión, para la consideración tranquila y también para la educación del pueblo. Ahí es donde hay que empezar. El pueblo debe ser instruido y educado a partir de principios fecundos.
Pero si los extremos irreconciliables continúan luchando, España no recuperará la sensatez en siglos. Temo tanto el peligro fascista como el comunista. Ninguno de esos dos movimientos reconoce plenamente la dignidad espiritual, moral y social del ser humano.
—¿Cree posible que, tras la victoria del ejército, los fascistas lleguen a imponerse?
—Aquí ahora todo se ha vuelto posible. Los fascistas son aquí, como en otros lugares, en gran parte personas de escasa inquietud espiritual. Tienen unas pocas ideas firmemente clavadas. Ahí reside su fuerza. Estos tiempos no son adecuados para el pensamiento reflexivo y matizado. La gente solo es receptiva a la acción directa y lineal. Lamentaría un predominio fascista por la violencia y la presión que implica.
El fascismo es una forma de materialismo histórico. En sus concepciones sociales solo presta atención al hombre material y al carácter temporal de la sociedad. La idea del Estado fascista es, bien mirada, una negación de la idea cristiana. El fascismo tampoco ejerce una influencia fecunda sobre el espíritu. ¿Ha producido en alguna parte un gran artista o un gran filósofo? No elijo entre fascismo y comunismo. Rechazo ambos. Soy, por principio, enemigo de toda violencia niveladora.
Unamuno se ha levantado. Ahora vuelve a ser el hombre que desafió la prisión y el exilio, y que está dispuesto una vez más a luchar por la dignidad espiritual del ser humano.
—Estoy del lado de los sublevados porque solo en ellos veo garantías para una solución gradual de los problemas de España. En ellos veo posibilidades de una acción conjunta y constructiva. Los diferentes partidos políticos unidos en el frente de derechas encontrarán, espero, en la lucha común, la disposición y el espíritu de sacrificio necesarios para reconstruir España. La Iglesia tendrá que asumir con mayor celo su misión evangelizadora; la gran multitud deberá unirse a ella en la fe. Y en cuanto al fascismo… solo puede surgir y subsistir en un Estado espiritualmente débil.
domingo, 10 de mayo de 2026
Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (y III)
La Iglesia se opuso a la
esclavitud y la eliminó en Europa. Los papas se opusieron a ella. Porque la
consideraban un pecado. La Iglesia no dejó de condenar la esclavitud; el
problema fue que pocos mandatarios hicieron caso. Oponerse a la esclavitud les
costó muy caro a los jesuitas hispanoamericanos.
Los jesuitas crearon una gran
civilización india en el Paraguay que fue borrada de la faz de la tierra por
los ejércitos hispanoportugueses. Es una de las más extraordinarias omisiones
de la historia americana. ¿Cómo es posible que este episodio se haya eliminado
de todas las historias clásicas de America?
El alabado Bartolomé de las Casas
(1474-1566), sin embargo, que propuso importar esclavos de Africa para que no
fueran esclavizados los indios americanos no deja de recibir reconocimientos.
Pero lamentaría más tarde haber cometido esa blasfemia hasta dudar que se le
pudiera perdonar ese horrible pecado.
Durante la revolución francesa
las víctimas de la guillotina fueron más de 40.000 personas. Entre ellos
obispos y mil sacerdotes. Robespierre envió a la guillotina a dieciséis monjas
carmelitas por seguir con su vida de oración.
Durante los primeros cinco años
en el poder, los comunistas rusos asesinaron a veintiocho obispos y a mil
doscientos sacerdotes. El régimen comunista soviético ejecutó a 200.000
clérigos, incluidos rabinos. En total, el número de rusos ejecutados por su religión
supera los veinte millones.
Durante el terror rojo español,
el frente popular asesinó a 13 obispos, 4172 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283
religiosas. En total 6.832 víctimas.
¿Esto qué significa? Pues que la
Iglesia se opone a los tiranos que quieren destruirla. Pero no se opone ni se
opondrá jamás a la libertad y al gobierno del pueblo para el pueblo.
Contrariamente a la opinión de
Max Weber, el capitalismo plenamente desarrollado había aparecido en Europa
muchos siglos antes de la Reforma. El capitalismo fue un invento muy católico.
La creencia en las virtudes del trabajo y de la vida sencilla estuvo muy viva
en el origen del capitalismo siglos antes de que Martin Lutero hubiera nacido.
Por eso es legítima la tesis de vincular el capitalismo a una ética cristiana,
en general. No protestante.
La Iglesia católica se concilió
con el capitalismo temprano antes de que los protestantes aparecieran en la
historia. Y esa conciliación se debió a un progreso teológico -a más tardar
durante el siglo XIII- con la teología del precio justo y del interés legítimo.
Una ironía: la consecuencia más
profunda y duradera de la Reforma fue que provocó la Reforma católica. La
iglesia de la piedad reemplazó para siempre a la corrompida iglesia del poder.
Desmontando siglos de calumnias contra el catolicismo (II)
Las cruzadas fueron la respuesta a las provocaciones islámicas por los ataques criminales a los pacíficos peregrinos cristianos (tortura, esclavitud, pillaje y hostigamiento) y a los santos lugares. Fueron iniciativas de carácter defensivo. Como dice Rodney Stark (1934-2022) en su libro Bearing False Witness. Debunking Centuries of Anti-Catholic History: “Las cruzadas fueron provocadas. No representaron el primer asalto del colonialismo europeo. No fueron organizadas para conseguir tierras, botín o convertidos. Los cruzados no fueron bárbaros que se ensañaron contra los cultos musulmanes. Las cruzadas no son una mancha en la historia de la Iglesia Católica. No son algo de lo que Occidente tenga que disculparse” (traducción castellana de Isidro Arias Pérez, 2018.)
La Inquisición española fue una
fuerza coherente en favor de la justicia, la moderación, el buen hacer de los
jueces y la ilustración. Entre 1540 y 1700 hubo abiertas 44674 causas. Se
ejecutó solo a 826 personas (1.8%). Podemos afirmar que en el período que va
desde 1480 hasta 1700 se dictaron 10 sentencias de muerte por año (2200 en
total). En Inglaterra, mientras tanto, entre 1530 y 1630 el promedio de
ahorcados fue de 750 por año.
La inquisición hizo escaso uso de
la hoguera, raramente torturó a un acusado (el 2%) y mantuvo las prisiones
inusualmente limpias.
La inquisición utilizó su poder e
influencia para suprimir la caza de brujas promovida por el populacho. Se mostró
muy dura con quienes llevaron a cabo cazas de brujas no autorizadas, haciendo
que varios fueran ejecutados por ello.
Nunca incluyó las obras de
Galileo en la lista de libros prohibidos. La mayoría de los libros quemados
eran de contenido pornográfico.
Galileo no pasó ni un solo día en
prisión.
Fueron los filósofos medievales
(siglo XIII), no los griegos, romanos, musulmanes o chinos, quienes basaron sus
estudios médicos en la disección humana por su compromiso con lo empírico. En
el islam estaba prohibida y Aristóteles solo utilizó animales. La introducción
de la disección humana en el occidente latino, sin la oposición eclesial, fue
un acontecimiento decisivo.
La universidad fue la institución
más mimada por el papado. Y la favorita: los papas obligaron a los reyes a
respetar su inviolabilidad.
Roberto
Grosseteste (1168-1253) introdujo la idea de experimento científico;
Alberto Magno (1200-1280) fue el mejor botánico de campo de todo el
medioevo; Roger Bacon (1214-1294) predijo el microscopio, el telescopio
y las máquinas voladoras; Guillermo de Ockham (1295-1349) se anticipó a
la primera ley de Newton y apuntaló el principio de que entre dos teorías efectivas
hay que escoger siempre las más sencilla; Nicolás de Oresme (1325-1382) estableció
firmemente que la tierra giraba sobre su eje; Nicolás de Cusa
(1401-1464) comprendió que a un observador en cualquier parte del universo
siempre le va a parecer que todo gira mientras que él está inmóvil. Por esto Newton
(1642-1727) dijo que si él había logrado ver más lejos era por haberse colocado
en los hombros de estos gigantes.
De los 52 científicos responsables
del progreso en el conocimiento de la realidad material durante el siglo XVII el
60% eran devotos religiosos o miembros del clero u obispos o cardenales
(la mitad católicos y la mitad protestante), el 38% eran convencionalmente
devotos y solo un 2% fue escéptico o incrédulo en materia religiosa.
La teología cristiana es
fundamental para explicar el origen y el auge de la búsqueda de un conocimiento
cierto, contrastable, palpable y refutable. No solo inspiró la búsqueda de
leyes naturales, sino que fueron encontradas. Y eso se debe a la fe judeocristiana
en un Creador y diseñador Inteligente que se sirve de las matemáticas. Y eso
los griegos, los chinos, los orientales o los islámicos lo ignoran.
Basta ya de sandeces.