viernes, 24 de abril de 2026

Cuerpo-cerebro-mente-alma

 

Creo que tengo un alma. Inmortal. Creada.

Pero me ha costado mucho tiempo comprenderlo.

Siempre he creído en la continuidad cuerpo-cerebro-mente. Y que con eso era suficiente para explicar quién es el ser humano. (Y lo que Sócrates denominaba alma.)

Ahora ya sé que -además- tengo un alma. Espiritual, extramental, encarnada en el cuerpo-mente. Que con el cuerpo y la mente forma una trinidad. Un solo ser.

No puedo demostrarlo ni empíricamente ni logicoformalmente. Sí, abductivamente.

(¿Lo mismo que existe el inconsciente mental, el alma sería el inconsciente espiritual?)

El hecho es que creo que tú también tienes un alma.

Y eres una sola persona (cuerpo-mente-alma).

Creo que siempre he estado buscándola sin saber que la buscaba porque yo creía que el alma era una metáfora, no una realidad. Respondía -inconscientemente- a la llamada de mi alma.

(¿Lo mismo que hay cuerpos gemelos hay almas gemelas que se buscan sin saber lo que buscan -o que se buscan- y cuando se encuentran tampoco saben que han encontrado lo que buscaban?)

Pero estoy totalmente seguro de que la mayoría no cree que tenga un alma y -para mi frustración- creo que nunca lo creerán. Solo lo aceptarían si se lo demostraran de un modo empírico y directo. Pruebas indirectas tampoco las aceptarían.

Solo tengo pruebas indirectas.

El cuerpo nace y muere, se conserva y se reproduce.

La mente es la sede de la razón, del intelecto, de la voluntad y de la memoria. No es idéntica al cerebro porque no se reduce a él. Es una propiedad emergente del cerebro.

El alma es inmortal, invisible, indetectable, incorpórea. Se encarna en el cuerpo-cerebro-mente. Es la gran unificadora de todo el sistema. Produce el sí mismo, el yo verdadero. Guía la marcha de una persona única. Dota de conciencia al sistema completo. Impide el regreso al infinito de los procesos cerebromentales. Subsiste a la muerte corporal. Se reintegrará en un nuevo cuerpo. Nadie sabe ni cómo ni cuándo se encarna en el cuerpo-mente. Es personal -y posiblemente impersonal porque participa del alma-conciencia universal. Es autoconsciente. No es demostrable. Sus funciones no pueden simularse en un dispositivo artificial.

La mayoría de la gente no sabe que es -o tiene- alma.

Es espiritual.

Su contenido es el de la persona a la que conformó encarnándose en el cuerpo mente.

Es como un espejo para la mente y sus procesos porque en ella se pueden ver o contemplar.

Es un misterio: el alma es al cuerpo-mente como Dios es al cosmos.

Es el fundamento donde se sustenta la persona.

Sin alma no hay persona. La estructura humana es, pues, trinitaria.

La mente tiene un inconsciente mental, subliminal. El alma no se sabe si también tiene un inconsciente espiritual.

La gente normalmente cree que el alma estaría dentro de la mente y la mente dentro del cuerpo-cerebro. Pero es al revés: el cuerpo está en la mente y la mente en el alma.

El primero que comprendió -por revelación divina- la realidad del alma inmortal y la necesidad de dedicar la vida a su cuidado y atención fue Sócrates.

Ese descubrimiento trascendental fue ratificado en la Encarnación del Hijo de Dios.

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