sábado, 27 de junio de 2026

León XIV en España

No hay que explicar la ocurrencia de hechos comunes, lo que hay que explicar es por qué acaecen hechos inesperados o imprevistos.

Cómo es que un Congreso laico y no católico, a veces anticatólico, pero nunca cristiano aplaude -más allá de los usos de la cortesía diplomática- un discurso papal explícitamente hispanocatólico. Aquí -en los aplausos- hay que incluir a la Eta, a los masones y a todo los antiespañoles. 

Esto hay que explicarlo. Y nadie sabe, quiere o puede hacerlo.

Yo tampoco.

No habría que explicar, en cambio, ni la ausencia en el hemiciclo de los separatistas gallegos ni la de los podemitas: los únicos que al no asistir no pudieron ni aplaudir ni no aplaudir. Va en su ideología de cartón piedra despreciar todo consenso que no sea el suyo propio.

Pues bien, eso mismo es lo que habría cabido esperar de los asistentes socialistas, comunistas, separatistas, etarras y de la mitad o más de los populares.

Qué está ocurriendo aquí.

¿Quién, y cómo, ha conseguido este extraño consenso? A todas luces falso, impostado y fraudulento.

Además, todos los días de la visita papal han estado marcados por este mismo inexplicable consenso respetuoso hacia lo hispanocatólico.

Hay que tener en cuenta que en la política española todo es teatro. Todo está teatralizado o guionizado. Por eso, no se deja a la improvisación ni el más mínimo aplauso, ni la más nimia pose, gesto o palabra. En realidad, todo se decide entre bastidores.

Todo falso, todo mentira. Todo montaje. En el mejor de los casos representación.

¿Quién ha escrito el guion de la visita papal y por qué? ¿O para qué? ¿A cambio de qué?

No sabemos quién manda en España. Desde luego no los que se dicen -y no son- representantes del pueblo. Ni los llamados otrora poderes fácticos.

¿El beneficiado de esta puesta en escena ha sido el propio régimen o el sistema de partidos corruptos? ¿Lo ha sido la casa de Borbón? ¿Lo ha sido el propio Vaticano?

 

Secretos de confesión

 

Las coincidencias son hechos asombrosos. Antes de exponeros algunas que he conocido os diré que el ama de llaves de Eugenio Pacelli (luego Pio XII) durante toda su vida -que era alemana- y el propio Eugenio compartían una experiencia vital primordial: el padre de una y la madre del otro murieron el mismo día.

Ahora os cuento, salvando el secreto de confesión, algunas otras increíbles. No aparecen ni nombres, ni ciudades, ni fechas ni nada que permita identificar a las personas implicadas.

El Padre XYZ me autoriza a publicarlas.

1. Mi madre murió al darme a luz. Mi padre era taxista. No sabía qué hacer conmigo. Resultó que a los dos días recogió a un matrimonio que salían desolados de la maternidad. (Omito la ciudad.) Enseguida se narraron sus respectivas tragedias. Los pasajeros habían perdido a la niña en el parto y, además, la mujer ya no podría tener más embarazos. Mi padre, por su parte, les contó su propia angustiosa pena: la muerte de mi madre durante el parto. La mujer, sin pensarlo, se ofreció a amantarme y, al cabo, fui adoptada -definitivamente- por ese matrimonio. Cuando me enteré -de forma casual- de mis orígenes no quise conocer a nadie de mi familia biológica.

¿Padre, debo superar mi resentimiento e ir a visitar a mi padre?

2. Estaba casada y mientras mi marido (militar) se encontraba en el extranjero en una misión de paz me quedé embarazada de mi amante. Como no quisimos cometer el crimen abominable del aborto dimos al niño en adopción en secreto. Desgraciadamente, mi marido -que no llegó a saber nada de mi aventura- murió en acto de servicio y, sin dudarlo, me casé con mi amante. Tiempo después tuvimos otro niño. Pero nunca le contamos que tiene un hermano biológico de padre y madre. Por azares de la vida se acaban de conocer y su parecido fenotípico es asombroso, pero no se imaginan por qué.  

No sé qué hacer, Padre. Cuando conocí, por medio de mi hijo, a mi desconocido hijo casi me desmayo.

3. Soy fruto de una relación extramatrimonial. Eso le costó a mi madre el desprecio de toda su familia. Mi padre tiene una familia numerosa pero no se ha desentendido de mí. Le ha estado pasando a mi madre todo el tiempo el dinero para mi sustento y educación. No conozco a mis hermanos de padre. He conocido a un chico y nos vamos a casar, pero no le he contado nada de todo esto. Le he dicho que mi padre -un día- desapareció y nunca más supimos de él. Mi madre y yo nos inventamos una extraña historia para que mi padre fuera el padrino de mi boda sin desvelar su verdadera identidad.

No sé como salir de esta maraña de medias verdades. ¿Cómo lo hago?

4. En un viaje de trabajo tuve una aventura. La aventura consistía en que después del trabajo nos íbamos a bailar. (La mujer tenía nueve años menos que yo y me dijo que su compañera de habitación era judía. Pero que ella no lo era.) Al despedirnos nos dimos las respectivas direcciones postales, pero nunca más volvimos vernos ni a saber nada el uno del otro. Cuarenta años después acabo de enterarme de que tengo una hija biológica que vive en Israel. O sea que la que era judía no era su compañera sino ella misma.

¿Debo presentar a mis otros hijos a su hermana judía? Me da mucha vergüenza.

 

 

jueves, 11 de junio de 2026

Elogio y alabanza del padre Prevost. León XIV.

Me escribe un amigo de Sa Pobla, criado en Xàtiva y residente a caballo entre Alcalá de Henares y Sant Esteve Sesrovires.

Elogio y alabanza del padre Prevost. León XIV.

Los días seis, siete, ocho, nueve y diez de junio he asistido en Madrid y Barcelona a un fenómeno colectivo que ni en mis mejores sueños había podido imaginar.

Nos ha visitado un hombre santo, lleno de espíritu santo, humilde y pastor universal.

Todas sus palabras, gestos, actos y lenguaje corporal me han dejado profundamente conmovido.

Un hijo auténtico de Agustín de Hipona.

Que haya podido llegar a ocupar la silla de Pedro una persona así me deja estupefacto.

Efectivamente, nos ha entregado materiales para un nuevo comienzo, como tu propones.

Muy atentos a su discurso en el Palacio Real. Basta oír cómo citó la lira inmensa de Juan de la + sobre la noche que guía, la noche amable para estar seguro de que la ha hecho suya.

Inmenso -o inimaginable- el acto con la sociedad civil en el Palacio de los Deportes. (Antonio Banderas colosal.)

Emocionante -o perfecto- su discurso en el Congreso. Con mención expresa de Teresa y Unamuno tan necesarios en un tiempo como este.

La misa del Corpus Christi con millones de almas. La visita a la Almudena. La apoteosis del Bernabeu con sus fieles.

Y la culminación en la Sagrada Familia, faro y guía de catalanes y españoles todos.

Catalans i espanyols som i serem.