Las coincidencias son hechos
asombrosos. Antes de exponeros algunas que he conocido os diré que el ama de
llaves de Eugenio Pacelli (luego Pio XII) durante toda su vida -que era alemana-
y el propio Eugenio compartían una experiencia vital primordial: el padre de
una y la madre del otro murieron el mismo día.
Ahora os cuento, salvando el
secreto de confesión, algunas otras increíbles. No aparecen ni nombres, ni
ciudades, ni fechas ni nada que permita identificar a las personas implicadas.
El Padre XYZ me autoriza a publicarlas.
1. Mi madre murió al darme a luz.
Mi padre era taxista. No sabía qué hacer conmigo. Resultó que a los dos días
recogió a un matrimonio que salían desolados de la maternidad. (Omito la
ciudad.) Enseguida se narraron sus respectivas tragedias. Los pasajeros habían
perdido a la niña en el parto y, además, la mujer ya no podría tener más
embarazos. Mi padre, por su parte, les contó su propia angustiosa pena: la
muerte de mi madre durante el parto. La mujer, sin pensarlo, se ofreció a
amantarme y, al cabo, fui adoptada -definitivamente- por ese matrimonio. Cuando
me enteré -de forma casual- de mis orígenes no quise conocer a nadie de mi familia
biológica.
¿Padre, debo
superar mi resentimiento e ir a visitar a mi padre?
2. Estaba casada y mientras mi
marido (militar) se encontraba en el extranjero en una misión de paz me quedé
embarazada de mi amante. Como no quisimos cometer el crimen abominable del
aborto dimos al niño en adopción en secreto. Desgraciadamente, mi marido -que
no llegó a saber nada de mi aventura- murió en acto de servicio y, sin dudarlo,
me casé con mi amante. Tiempo después tuvimos otro niño. Pero nunca le contamos
que tiene un hermano biológico de padre y madre. Por azares de la vida se acaban
de conocer y su parecido fenotípico es asombroso, pero no se imaginan por qué.
No sé qué
hacer, Padre. Cuando conocí, por medio de mi hijo, a mi desconocido hijo casi
me desmayo.
3. Soy fruto de una relación
extramatrimonial. Eso le costó a mi madre el desprecio de toda su familia. Mi
padre tiene una familia numerosa pero no se ha desentendido de mí. Le ha estado
pasando a mi madre todo el tiempo el dinero para mi sustento y educación. No
conozco a mis hermanos de padre. He conocido a un chico y nos vamos a casar,
pero no le he contado nada de todo esto. Le he dicho que mi padre -un día-
desapareció y nunca más supimos de él. Mi madre y yo nos inventamos una extraña
historia para que mi padre fuera el padrino de mi boda sin desvelar su
verdadera identidad.
No sé como
salir de esta maraña de medias verdades. ¿Cómo lo hago?
4. En un viaje de trabajo tuve
una aventura. La aventura consistía en que después del trabajo nos íbamos a
bailar. (La mujer tenía nueve años menos que yo y me dijo que su compañera de habitación
era judía. Pero que ella no lo era.) Al despedirnos nos dimos las respectivas
direcciones postales, pero nunca más volvimos vernos ni a saber nada el uno del
otro. Cuarenta años después acabo de enterarme de que tengo una hija biológica que
vive en Israel. O sea que la que era judía no era su compañera sino ella misma.
¿Debo
presentar a mis otros hijos a su hermana judía? Me da mucha vergüenza.
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