martes, 14 de julio de 2026

Confiad, yo he vencido al mundo

Aquello que se decide en el momento clave es siempre lo que permanece oculto. (Cordula oder der Ernstfall, 1966.)

Todos ven lo que parece; pocos ven lo que es. (El príncipe, xviii, 1513.)


Hay tres categorías de sujetos políticos: los ciudadanos, los súbditos y los siervos. Hoy día ningún Estado se compone de ciudadanos (libres). Solo en uno hay, al menos, súbditos (USA) y en todos los demás solo hay siervos. O sea, meros contribuyentes, consumidores y censados. Es lo que podríamos denominar la esclavitud cognitiva. 

Eso se debe –entre otras cosas- a la inmensa cantidad de secretos de estado acumulados desde 1933. 

El debate político -y la libertad para poder decidir lúcidamente- se hace imposible porque todo lo importante está bajo ¨secreto del sumario¨. 

Sobre las cosas decisivas los siervos no tienen nada que decir.

Todo es secreto. 

La oligarquía gobernante (transnacional) que nos tiraniza se blinda y todas sus decisiones se hacen a escondidas de los siervos. 

El hermetismo es total. 

Aquí el capataz o asalariado de esa oligarquía son los poderes fácticos que controlan el Sistema postfranquista. (Casa Real, Santa Sede, FFAA y Capital financiero.)

La última visita del Santo Padre a España ha sido una escenificación (abusiva) de su dominio y control sobre la masa servil.

El derecho a pensar lo que la recta razón le dicte a uno y a decir, enseñar o difundir lo que se piensa (Spinoza) están, pues, gravemente amenazados. 

Además de los secretos –inconfesables- de todos los Estados sobre los que –precisamente- se toman todas las decisiones importantes están las mentiras difundidas desde 1945 de forma escandalosa: atentados de falsa bandera, conspiraciones civiles, militares y religiosas, asesinatos impunes de líderes políticos, manipulación de epidemias, teorías científicas deliberadamente falsas... 

Todas las sandeces de los extraterrestres, de los presuntos viajes de la NASA, la epidemia genital propagada urbi et orbi... 

¡Es como si el nacionalsocialismo hubiera ganado la guerra cognitiva, aunque perdiera la territorial!

El rumbo marcado -por ese ente oculto transnacional- para la entera humanidad nos es desconocido de forma absoluta. Solo sabemos que no es nada bueno. 

No sabemos, pues, quiénes dirigen la barca. Ni qué quieren aparte de esclavizarnos o aniquilarnos. Suponemos, imaginamos, tememos... Nada sabemos a ciencia cierta.

Todo es mentira.  

Es el momento álgido del dominio del padre de la mentira y señor de este mundo. Pero: ἀλλὰ θαρσεῖτε, ἐγὼ νενίκηκα τὸν κόσμον. (Juan 16, 33.) 

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