sábado, 19 de septiembre de 2026

LA TAREA DE LOS PRÓXIMOS 1000 AÑOS

 Una verdadera civilización tiene cuatro pilares fundamentales:

(1) La abolición permanente y total de toda forma de esclavitud del hombre por el hombre.

(2) La consideración de la mujer como igual en dignidad al varón y, en consecuencia, la ausencia de toda forma de sumisión, explotación, maltrato, deformación de su auténtica naturaleza o esclavitud.

(3) La eliminación radical de toda forma de infanticidio o aborto.

(4) El establecimiento de la monogamia y el olvido y la superación definitiva de toda forma de poligamia.

Esta civilización tuvo una duración de 1000 años. Y se debió al catolicismo. 

El catolicismo es el cristianismo cuando es la única religión o la mayoritaria o la hegemónica. El cristianismo es el hueso; la doctrina católica es la pulpa y la forma sociopolítica católica es la cáscara. El llamado trono y altar.

Desde hace 500 años la cáscara ha sido eliminada, la pulpa cuasi aniquilada. Queda el hueso: intocable. Nadie puede ni podrá nunca con ese hueso.

La civilización tecnológica mundial actual solo conserva el primero de los pilares (1). Por lo tanto, ya no es católica.

En muchas partes de ella no se respeta el principio segundo (2): mundo islámico y África.

En Occidente (Europa y USA) no se respetan ni el principio (3) ni el principio (4): poligamia diacrónica. Lo mismo ocurre en Rusia y en China. 

Solo queda en pie, de momento, el pilar primero.

A partir de aquí hay que volver a construir una verdadera civilización como la que ha sido derruida. Eso puede llevar 1000 años. Primero, la mujer alcanzará en todo el orbe la dignidad con la que ha sido creada. Segundo, se terminará con toda forma de infanticidio. Y, por último, los seres humanos comprenderán -de una vez por todas- que la monogamia es la verdadera forma racional de la pareja humana.

Si la primera civilización fue impuesta. Esta vez será una conquista colectiva y no impuesta ni desde arriba ni desde fuera.

Esta pseudo civilización actual tiene tres centros de poder: Londres, Washington y Pekin. Mundialismo disolvente, Americanismo imperial y Capitalismo de estado. Aunque parecen luchar entre ellos por la hegemonía comparten tres de los cuatro principios anticatólicos: el aborto y el infanticidio, la poligamia diacrónica o sincrónica y la desfiguración de la dignidad de la mujer y de su auténtico rostro.


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