Cuando dos neuronas (o conjuntos de neuronas) se activan simultáneamente y de forma repetida, la conexión entre ellas (o ellos) tiende a fortalecerse. Es decir, que las neuronas que se activan juntas se conectan de forma irreversible.
Esta es la llamada regla de Hebb (1949).
Explica cómo se produce el aprendizaje.
Podemos extender el concepto: cuando dos hechos físicos (o dos hechos mentales) se producen simultáneamente tendemos a verlos conectados.
Esto explica por qué dos accidentes de tren producidos en el mismo año (2026), en la misma línea férrea (Andalucía) y en el mismo tipo de tren (AVE) -aunque por causas distintas- se ven conectados fuerte e irremediablemente.
Se ha producido un “aprendizaje” (inconsciente) que implica -sea verdad o no- que esos dos hechos tienen una misma causa.
Y esta conexión material, física y mental no puede ser vencida por ningún relato político. Ni reforzada por ningún relato político contrario al primero.
Es más demoledora, socialmente, una conexión reforzada por dos hechos acaecidos de forma simultánea que una cadena de desgracias pero sin conexión - a priori- entre ellas aunque -en realidad- si la haya: volcán, apagón, Dana, Adamuz, invasión...
Y de paso conecta irreversibemente a Puente con Sánchez. Cuando se activa uno -forzosamente- se activa el otro.
Es la llamada justicia de Hebb.
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