miércoles, 30 de septiembre de 2026

El secreto de Pablo VI

¿Fue absolutamente bueno el CVII? No.

¿Fue Pablo VI un ser luminoso, claro y sin dobleces impensables? No.

¿Fue imperdonable la supresión de la liturgia tradicional? Sí.

¿Si todo hubiera seguido tal como estaba, sin ningún concilio, el catolicismo tendría ahora más fuerza, más potencia, más belleza, más autenticidad… en el mundo entero? No.

¿Por qué?

Porque el Espíritu puede convertir una artimaña taimada y hasta malintencionada en algo favorable para la vida sobrenatural.

Y eso es la apoteosis de la paradoja.

En 1965 había en el mundo 600 millones de bautizados. Ahora hay 1500 millones. Se han multiplicado por 2.5, nada menos. Aclaro que en la UE hay los mismos (225 millones) en 1965 y 2025.

Sin embargo, hay más o menos el mismo número de sacerdotes en 1965 y 2025. Pero hay muchos menos religiosos y, sobre todo, la mitad de religiosas: de 1 millón hemos pasado a medio millón.

¿Paradójicamente, sin ese desarmante concilio ahora habría muchos más sacerdotes y religiosos y muchísimos menos laicos? Probablemente.

Pues ese era el objetivo de Pablo VI con el concilio: una Iglesia desclericalizada y llena de laicos.

¿Sabía lo que hacía?

Se le comparaba con Hamlet. ¿Pero, y si fue en realidad un Maquiavelo?

 

 

 

 

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