lunes, 31 de agosto de 2026

LA ESTRUCTURA PROFUNDA DEL PODER MUNDIAL

 El poder político material se rige según principios teológicos. Internos. No visibles.

Luego, por supuesto, se expresa en estructuras políticas externas. Naciones, estados e imperios. Esta es la estructura superficial.

Aquí hablamos de la estructura profunda del poder mundial.

¿En 2026 cuáles son los principios -teológicos- que dominan el mundo?

Son tres.

Los tres son enemigos del catolicismo, al que han destronado tanto doctrinalmente como institucionalmente.

(1) Mundialismo, globalismo, nuevo orden internacional. Diáspora judía. (No el sionismo nacionalista israelita.) Controla el dinero. Busca la aniquilación de todas las naciones, incluida la sionista. Domina la UE. Ha destronado al poder católico hispanoeuropeo. Se ha valido de la reforma protestante, de la revolución francesa y de la revolución soviética. El Trono y el Altar son sus víctimas. Su enemigo principal fue el nacionalsocialismo al que derrotó aliándose con los otros dos Principios. Ha castrado el alma alemana, francesa y española. Quiere la destrucción mediante desmembramiento de Rusia. Ese es el sentido de la guerra de Ucrania. Ahora, para ejecutar sus planes, se está valiendo de Gran Bretaña y del Vaticano a los que tiene subyugados. (Ha protestantizado a la Iglesia Católica con y desde el CVII. Este concilio es el acta de capitulación del catolicismo ante los tres Principios dominantes.) Su raíz teológica es el judaísmo carnal. Es fundamentalmente cuantitativo. Crea el wokismo, las falsas teorías climáticas, las falsas pandemias, promueve la islamización de occidente, pero a la vez la ideología de género. Su cabeza no se sabe dónde está. Todas las monarquías europeas y la mayoría de las no europeas están sometidas al mundialismo.

(2) El americanismo. OTAN. Imperialismo militar. Bases militares por todo el orbe. La NASA. Dominio aeroespacial. Poder nuclear y tecnológico creciente. Necesidad de promover guerras de un modo continuo. Dominación y control de las riquezas de las naciones que están en su área de influencia. Manipulación científica de masas mediante propaganda y publicidad. Está en guerra con el Mundialismo, pero aliado con él. También es cuantitativo y carnal. Su inspiración es protestante. Se apoya en el sionismo para no ser devorado por el Primer Principio de la diáspora judía. Anglosionismo. Culto al éxito y al dinero y al sexo. Su cabeza está en Washington.

(3) Comunismo como capitalismo de estado. Partido único. Materialismo. Represión política primaria. Control total y completo de la cognición popular. Su raíz es el ateísmo humanista. Es también carnal. Sin las revoluciones protestante y francesa nunca habría emergido como principio de poder. El pacto temporal de Stalin y el nazismo se debió a que por aquel entonces ambos reconocían al judaísmo mundialista (1) como el enemigo a derrotar. Lo curioso fue que para derrotar al nazismo al final se tuvieron que unir los tres Principios junto con el catolicismo al que ya hemos dicho que habían derrotado. El catolicismo y sus tres enemigos juntos contra la Alemania nazi. Su cabeza está en Pekin. 

Estos tres Principios dominantes se combaten, pero han pactado unas reglas de juego para no destruirse mutuamente. Les une su odio anticatólico y el ser dominados por la Técnica de un modo total. Todos son carnales y cuantitativos. Desprecian la verdad y lo cualitativo. Lo espiritual. Lo profundo. El verdadero humanismo. Son puro nazismo inverso. El positivo del nazismo. Su cara B. La Técnica es quien permita que estos tres Principios coexistan. 

Las consecuencias para España son obvias: España hizo su obra civilizatoria mayor sobre la base del catolicismo. Los enemigos del catolicismo (judaísmo carnal, reforma protestante o cristianismo carnal y las revoluciones que, falsamente, exaltan al hombre, pero niegan al Padre del hombre) han triunfado. Por lo tanto, España ha quedado aniquilada junto con el catolicismo universal. En estos momentos, aunque ya desde la rendición de Franco en 1959, el régimen vigente es el acta de capitulación y de rendición de España antes el judaísmo carnal, el protestantismo o cristianismo carnal y el ateísmo. Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez, junto con los monarcas, forman parte del mismo collar. España está condenada a su desaparición progresiva. El régimen del 78 es la plasmación política e institucional de ese plan. El mundialismo nos ha sentenciado a la disolución histórica y ninguno de los otros dos Principios harán nada por remediarlo. Y la Santa Sede tampoco. Todos los actores políticos y sociales españoles son cómplices (activos o pasivos) de este plan. Los pasivos los peores: afirman o abrazan con ardor principios que conllevan o acarrean unas consecuencias que, necios ellos, no les gustan.

El catolicismo institucional y doctrinal han perecido a manos de estos tres Principios. No obstante, han necesitado la traición de todos los papas posteriores a Pío XII que se negó a capitular ante ellos y al que odian y persiguen con calumnias los judíos carnales, los protestantes y los comunistas porque no pudieron con él. Le odian tanto como le odiaba la bestia hitleriana.

La institución católica (colegio cardenalicio, burocracia vaticana, conferencias episcopales) fornica y comercia con los representantes externos de los tres Principios, internos y ocultos por su propia naturaleza luciferina.

La guerra de Ucrania está instigada por el Principio mundialista.

La guerra de Irán por el americanismo por su pacto anglosionista. Ya he dicho que este pacto lo necesita para no ser derrotado por el mundialismo cuya cara externa es el partido demócrata.


Es este un torneo triangular y por mucho que estén dispuestos a compartir el poder, los tres aspiran al poder absoluto. Uno quedará eliminado y la final será entre los dos que queden. Todo apunta a que China se alzará con la victoria final.



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