Una cosa es no tener explicación para un conjunto de hechos y otra, muy distinta, es negar su realidad.
En estos momentos hay ya, fuera de toda duda razonable, un conjunto de hechos que están tan bien atestiguados como faltos de una teoría que los explique.
Y esta teoría se me antoja imposible de lograr.
Veamos qué hechos son y comprenderemos por qué es imposible encontrar una explicación razonable de todos ellos.
La reencarnación, transmigración o metempsicosis: hay niños que relatan vidas pasadas con tal precisión de detalle que hacen su testimonio creíble y verosímil.
Todo lo relacionado con las llamadas ECM, la vida después de la muerte, los fantasmas o espíritus y la comunicación con personas fallecidas.
Personas que tienen conocimiento de sucesos mediante percepción extrasensorial: la clarividencia.
El conocimiento de sucesos futuros durante el sueño: precognición.
La capacidad mental que exhiben ciertos sujetos para influir en la materia: psicokinesis, poltergeist, fotografía psíquica.
Fenómenos de telepatía grupal para desencadenar fenómenos climáticos.
La clarividencia viajera o el abandono del propio cuerpo. La bilocación.
El caso de los cuerpos incorruptos después de siglos.
La capacidad para resolver problemas matemáticos de una gran envergadura cuantitativa como, p.e., saber (sin saber cómo) que el número 4.294.967.297 solo es divisible por 641.
El caso de las personas que levitan de forma inverosímil hasta alcanzar el vuelo.
La existencia de coincidencias sumamente improbables: la llamada sincronicidad.
La capacidad de hacer daño a otras personas que exhiben ciertos sujetos a través del deseo, la voluntad o la mente.
Y todo esto está perfectamente atestiguado y verificado.
Pues bien, nadie puede explicarlo y nunca nadie lo podrá hacer.
¿Por qué?
Porque toda teoría natural –como la que necesitaríamos para integrar todos estos hechos- está fundamentada en una dimensión lógico-formal. Y toda dimensión lógico-formal se sustenta en el principio de no contradicción. Que es el único principio inviolable.
Y todos estos hechos violan el principio de no contradicción.
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