El alma no se nombra. Está oculta. Es invisible hasta para la mente.
Hay alma-mente-cerebro-cuerpo.
La interacción alma-mente es la conciencia.
El alma se encarna y se hace un solo ser con el cuerpo-cerebro-mente.
La conciencia es un don del alma encarnada.
Mediante ese don, la mente (psique) puede conocerla.
Está en lo más profundo.
Es un espíritu puro.
El alma es simple -una- y no tiene conciencia propiamente dicha. La conciencia es un don del alma a la psique para que la pueda conocer, vislumbrar, presentir o intuir.
Es lo más propio, lo más importante y lo más secreto de cada uno de nosotros.
(Analogía: alma-cuerpo cerebro mente-conciencia:: Zeus-Logos-Nous.)
Para que la persona muera tiene que abandonar su morada el alma. Un abandono instantáneo del alma de su morada corporal produce la muerte súbita.
Puede subsistir -al margen del cuerpo- en el seno de la Divinidad.
Cuando Dios le da a Adán una compañera -porque no es bueno que esté solo- esa mujer es (simbólicamente) el alma.
La caída se produce porque el alma hace consciente de sí mismo a Adán y éste opta por la autonomía moral. El alma hace libre a la persona.
El alma no peca. Quien peca es el cuerpo-cerebro-mente (psiquismo) cuando no es sumiso a los dictados de su alma pura.
El alma añora su cuerpo encarnado.
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