martes, 13 de enero de 2026

No hay dos infinitos iguales

Toda ortodoxia debería ser el resultado de una ortopraxis. Las dos caras de la misma moneda. Hoy esto -todavía- no es así.

Bajo el cristianismo Europa se ha fragmentado en naciones individuales. No puede tornar a la unidad al margen del cristianismo.

Humildad (subjetiva) y aceptación de la grandeza individual (objetiva.)

El nombre propio es el vestido del nombre profundo. El nombre profundo es lo que cada uno es y ha olvidado.

Es un acto de amor inefable ayudar a alguien a reconocer su nombre profundo.

La valentía es el deseo de vivir que acepta la posibilidad de morir en el intento.

No equivocarse nunca es tan inverosmíl como no acertar jamás.

Cuando estás totalmente convencido de algo (importante o decisivo) ni te molestas en defenderlo o demostrarlo.

Cuanto más inverosímil sea una coincidencia, menos probable es que sea una mera coincidencia. (¿!)

A veces se echa de menos el propio hogar aun estando en él.

Todo místico tiene la sensación de ser un superviviente de un naufragio mítico o primordial.

No ames a tu patria porque sea grande. Solo amándola será grande.

Muéstrate. No te nombres.

Solemne perogrullada: ¡el cosmos es incomparable! Claro, no hay otro igual: solo hay uno. Y es que pocas cosas como el universo.

¿Predicar el egoísmo sería, paradójicamente, practicar altruismo?

¿Quedan todavía preguntas por plantear? ¿O habremos agotado ya todas las preguntas posibles? Ya se ve que no!!!

Si desapareciera la mística desaparecería también ipso facto la razón. La razón es una expresión mística y la mística es una expresión del logos inagotable.

Pero el logos se ha encarnado.

Dice Chesterton que el secreto del misticismo consiste en entender todo con la ayuda de algo que no se entiende.