Toda ortodoxia debería ser el resultado de una ortopraxis. Las dos caras de la misma moneda. Hoy esto -todavía- no es así.
Bajo el cristianismo Europa se ha
fragmentado en naciones individuales. Paradójicamente, no puede tornar a la unidad al margen del
cristianismo.
Humildad (subjetiva) y aceptación
de la propia grandeza (objetiva.)
El nombre propio es el vestido
del nombre profundo. El nombre profundo es lo que cada uno es y ha olvidado.
Es un acto de amor inefable
ayudar a alguien a reconocer su nombre profundo.
La valentía es el deseo de vivir
que acepta la posibilidad de morir en el intento.
No equivocarse nunca es tan inverosmíl como no acertar jamás.
Cuando estás totalmente
convencido de algo (importante o decisivo) ni te molestas en defenderlo o demostrarlo.
Cuanto más inverosímil sea una
coincidencia, menos probable es que sea una mera coincidencia. (¿!)
A veces se echa de menos el propio
hogar aun estando en él.
Todo místico tiene la sensación de
ser un superviviente de un naufragio mítico o primordial.
No ames a tu patria porque sea
grande. Solo amándola será grande.
Muéstrate. No te nombres.
Solemne perogrullada: ¡el
cosmos es incomparable! Claro, no hay otro igual: solo hay uno. Y es que pocas
cosas como el universo.
¿Predicar el egoísmo sería, paradójicamente,
practicar altruismo?
¿Quedan todavía preguntas por plantear?
¿O habremos agotado ya todas las preguntas posibles? Ya se ve que no!!!
Si desapareciera la mística desaparecería
también ipso facto la razón. La razón es una expresión mística y la mística
es una expresión del logos inagotable.
Pero el logos
se ha encarnado.
Dice Chesterton que el secreto
del misticismo consiste en entender todo con la ayuda de algo que no se
entiende.
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