viernes, 13 de marzo de 2026

EE. UU., Israel e Irán

 La coalición USA-Israel ha aniquilado la infraestructura militar-industrial de Irán. Fundamentalmente la aérea y la marítima.

Israel es la vencedora del conflicto porque su enemigo existencial ha sido destruido… militarmente.

Ya no sufrirá ataques ni desde el Líbano (Hezbolá) ni desde Gaza (Hamas) ni desde el Yemen ni desde Siria.

Podrá firmar la paz con todos sus vecinos árabes.

Qué obtiene USA: nada.

Podría especularse, no obstante, que, al establecerse una paz duradera en esa región, EE. UU. podría disminuir significativamente el peso excesivo que Israel ejerce sobre su política exterior.

Sin embargo, el movimiento MAGA, para mí, de forma inesperada, ha visto con buenos ojos la operación.

Peligra la victoria en las elecciones de medio mandato para el presidente.

Ni Gan Bretaña (ni su lacayo, España) ha apoyado la operación. La ha intentado boicotear en la opinión pública occidental a través del control total que ejerce sobre la prensa de derechas europea (y española: ABC, El Mundo, El Español…) 

Alemania, en cambio, sí la ha apoyado. Sus vínculos con Israel siguen siendo muy fuertes.

La operación ha sido realista, racional y eficaz. Y es lo que cabía esperar de una persona tan capacitada en este aspecto como Donald T. La eliminación de la cúpula de poder en Irán era lo adecuado cuando se está en una situación excepcional (o de excepción) como es este caso. A veces es necesario que toda una oligarquía muera por un pueblo, pero nunca ha de morir todo un pueblo por una oligarquía tiránica. (De pasada diré, que esta habría sido la opción mejor para acabar con Hitler y Pol Pot, por ejemplo.)

Mutatis mutandis, es lo que hizo con Maduro. Y lo que hará con Canel. O lo que ha hecho con el tiranuelo del cartel narcoterrorista mexicano.

Es el principio general de que toda regla tiene su excepción o de que, en alguna ocasión, la excepción confirma la regla. Me refiero al derecho llamado internacional.

El régimen ahora está como pollo sin cabeza. 

Una vez terminadas las operaciones militares y una vez que cesen los ataques, lo que queda del régimen deberá decidir, en primer lugar, qué hace con el estrecho de Ormuz. Y después se sumirá en una lucha interna que lo terminará por debilitar. Lo que surja ya no será una amenaza geopolítica ni para sus vecinos ni para Israel y se abrirá alguna posibilidad de coexistencia pacífica de este con Irán.

La victoria para Israel, pues, es total… gracias al amigo americano.


No hay comentarios: