sábado, 4 de abril de 2026

El misterio insondable del plan salvador

Un esquema del plan de salvación. 

Época del pueblo elegido.

Solo hay un modo de amar a Dios de forma pura: Israel. La Ley. La sinagoga. 

Época católica.

Jesús nos muestra que se puede amar a Dios sin necesidad de ser judío: siendo discípulo suyo. Nace así la iglesia católica. 

Época de la cristiandad.

Siglos después, la Reforma muestra que se puede ser discípulo de Cristo sin pertenecer a la iglesia católica. Nace así la cristiandad. 

Época de la humanidad.

En el siglo XIX, SK nos muestra que se puede ser discípulo de Cristo sin pertenecer a la cristiandad. Nace así la humanidad cristiana, no como mera admiradora de Cristo sino como cuerpo místico de Cristo. 

Nada prescribe, nada caduca: la sinagoga es santa, la iglesia católica es santa, la cristiandad es santa. La humanidad será santa. 

Cuando una institución elegida entra en crisis debe aparecer algo nuevo -no para sustituir o reemplazar o superar lo que hay- para que el plan salvador no decaiga pues el espíritu no descansa. 

Una vez que lo nuevo emerge como salvación, lo anterior sigue vigente y sigue actuando y debe seguir su camino, aunque -a pesar de sus intentos por regenerarse- no pueda competir en frescura con lo nuevo. 

En todas las transiciones se potencia, aclara e ilumina la figura del Salvador. 

En este desarrollo subyace una lógica inexplicable.

Ni es una lógica dialéctica ni hegeliana. Es una lógica emergente, no racional. Tampoco hay que intentar desentrañarla o entenderla. 

Dios siempre es nuevo.

 

No hay comentarios: