miércoles, 9 de abril de 2014

Hölderlin y Heidegger

El pensamiento estaría próximo a ser suprimido por completo.
Poetizar, pensar y decir: tres poderes en retirada.
Ya no experimentamos el poder de la poesía: porque nuestra existencia está entrampada en una cotidianidad de la cual queda excluido el ámbito de poder del arte.
No somos nosotros quienes tenemos el lenguaje, sino que el lenguaje nos tiene…
Con el uso, las cosas cotidianas se desgastan, devienen aburridas y vacías.
Poesía es instauración, fundación efectiva de lo que permanece.
El ser histórico del hombre está esencialmente traspasado de ambigüedad. El hombre es y sin embargo no es.
En un verdadero curso de filosofía no se trata de lo que se dice directamente, sino de lo que, en este decir, es silenciado.
Lo decisivo es el preguntar. Lo decisivo no es la respuesta. ¿Por qué?
El poeta ha de nombrar y, en el nombrar, sin embargo, debe dejar inexpresado.
El antiguo y genuino Humanismo (siglos xv y xvi) está irremediablemente muerto. El segundo humanismo apenas es un asunto de formación cultural. El tercer humanismo es un capricho o una fuga ante el presente.
Sabemos qué somos. ¿Sabemos acaso quiénes somos?
No conocemos nuestro auténtico tiempo histórico. La hora mundial de nuestra humanidad nos es oculta, no sabemos quiénes somos.
Los auténticos creadores: el poeta, el pensador y el estadista. ¿Dónde están?
No sabremos quiénes somos, mientras no conozcamos nuestro tiempo.
Los antiguos dioses han huido. Los nuevos no advienen.
¿Se ha roto el hilo conductor?
Cuanto más cerca está Dios más difícil es de captar. ¿Nunca ha estado más cerca que en el momento presente?






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