sábado, 17 de julio de 2021

El secreto de Brahms

En 1896 en una velada memorable --llena de confidencias inimaginables para una mente cerrada y clausurada-- entre Brahms, Joachim y Abell, el genial músico relató --con todo lujo de detalles-- los secretos de su proceso creativo. Abell juró, a petición de Brahms, no hacerlos públicos hasta pasados 50 años de la muerte de Brahms. (Ninguno de los muchos biógrafos que  escribieron biografías conoció este testimonio decisivo y crucial. Por eso, cuando se desveló el secreto la conmoción fue total. Brahms no era un agnóstico.)

El desocultamiento se produciría en 1955.

Ahora la editorial Fragmenta nos lo obsequia: Música e inspiración.

Lo primero que hay que decir es que toda persona relacionada con la creación, y no solo la musical, tiene obligatoriamente que leer el libro.

Brahms muestra de un modo único cómo la creación --si lo es de verdad-- es un proceso complejísimo en el que participa de un modo decisivo la Divinidad. Confirma que eso no solo le pasó a él, sino también a Bach, Mozart, Beethoven, Milton, Shakespeare, Goethe... 

Es la fuerza sobrenatural y supraconsciente que nos habita, la chipa divina, de quien proviene la inspiración. 

De la técnica se encarga el cerebro. 

En el caso de Brahms, su Maestro y guía es Jesús de Nazaret. Conoce a la perfección los evangelios. No de un modo ortodoxo, teológico o eclesial. Todo lo contrario. De un modo genuino, libre, puro y auténtico. 

Nada de teología de mierda. 

Pura religiosidad. Al estilo de Kierkegaard. Como si fuera un contemporáneo de Jesús. 

El libro es alucinante. Una auténtica revelación.


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